Jesús de Nazaret, Narrativa histórica 4. #042
En un hogar judío la oración era lo primero que se hacia por la mañana y lo ultimo por la noche, la oración era: "Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda ut alma y con todas tus fuerzas".
Estas palabras repetidas todos los días al levantarse y al acostarse se fueron grabando muy dentro en el corazón de Jesús. Sabia que Dios había elegido a aquel pueblo pequeño e indefenso como algo muy suyo y había establecido con Él una alianza, y en donde era su protector.
Los sábados, Nazaret se transformaba. Nadie madrugaba. Los hombres no salían al campo. Las mujeres no cocían el pan. Todo trabajo quedaba interrumpido. El sábado era un día de descanso para la familia entera. Todos lo esperaban con alegría y tenia su momento más gozoso en la comida familiar, que siempre era mejor y mas abundante que durante el resto de la semana.
El sábado era otro rasgo esencial de la identidad judía. Los pueblos paganos, que desconocían el descanso semanal, quedaban sorprendidos de esta fiesta que los judíos observaban como signo de su elección. Todo esto Jesús lo sabia muy bien. Cuando más tarde le criticaron la libertad con que curaba a los enfermos en sábado, se defendió con una frase lapidaria: "El sábado ha sido hecho por amor al hombre, y no el hombre por amor al sábado".
A la reunión del sábado en la sinagoga asistían casi todos, menos la mujeres que no estaban obligadas. El encuentro comenzaba con alguna oración como el “Shemà Israel” o alguna bendición. Se leía a continuación una sección del Pentateuco, seguido con algún texto de los Profetas. Sin embargo eran pocos los que podían entender el texto hebreo de las Escrituras. Por eso un traductor iba traduciendo y parafraseando el texto en arameo. Pasado el sábado, todo el mundo volvía de nuevo a su trabajo.
Otras fiestas muy queridas eran la bodas. Esta duraba durante varios días, los familiares y amigos acompañaban a los novios, comiendo y bebiendo con ellos, bailando danzas de boda y cantando canciones de amor. Jesús debido de tomar parte en mas de una, pues su familia era numerosa.
El otoño era un tiempo especialmente festivo. En septiembre se celebraba la Fiesta del año nuevo "Rosh ha-shanà". Diez días más tarde, el día de la expiación "Yom Kippur", a los seis días se celebraba una fiesta mucho más alegre y popular que duraba siete días. La llamaban fiesta de las tiendas "Sukkot", y esta recordaba la fiesta de la vendimia que se celebraba en el campo, en pequeñas chozas instalada entre los viñedos. Y estas chozas recordaba a su vez cuando estuvieron en el desierto cuando salieron de Egipto.
En la primavera se celebraba la gran fiesta de Pascua "Pèsaj", que atraía a miles de peregrinos de todo el mundo, y esta se celebraba en Jerusalén. La víspera del primer día se degollaba el cordero pascual, y al anochecer cada familia se reunía para celebrar una emotiva cena que conmemoraba la liberación del pueblo judío de la esclavitud de Egipto. La fiesta duraba por siete días en un clima de alegría y orgullo por pertenecer al pueblo elegido, y también de tensa esperanza por recuperar de nuevo la libertad perdida bajo el yugo del imperio romano.
Cincuenta días después, en la proximidad del verano, se celebraba la fiesta de "Pentecostés" o fiesta de la Cosecha.
Jesús aprendió a orar desde niño. Los judíos piadoso sabían orar no solo en la liturgia sino en cualquier momento del día. Una oración muy común, pronunciada en cualquier momento del día era la "Berakà". Esta oración comienzan con un grito de admiración: Baruk atà Adomani, “Bendito seas Dios”; seguido del motivo de la acción de gracias.
Una antigua fuente cristiana ha conservado una “bendición” que brotó espontáneamente de su corazón al ver que su mensaje era acogido por los pequeños: "Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños"
La gente de los pueblos tan pequeños como Nazaret no tenia medios para el aprendizaje ni libros en sus casas. Solo las clases dirigentes, la aristocracia de Jerusalén, los escribas profesionales o los "monjes de Qumrán" tenían medios para adquirir una cierta cultura escrita. No sabemos, pues, si Jesús aprendió a leer y escribir. Si lo hizo, tampoco pudo practicar mucho: es su casa no había libros para leer ni tinta o pergaminos para escribir.
Sin embargo, la habilidad que muestra Jesús para discutir sobre textos de la Escrituras o sobre tradiciones religiosa hace pensar que poseía un talento natural que compensaba el bajo nivel de su formación cultural. En esto pueblos de cultura oral, la gente tenia una gran capacidad para retener en su memoria cantos, oraciones y tradiciones populares, que se transmitían de padres a hijos. En este tipo de sociedad se puede ser sabia sin dominar la lectura ni la escritura. Probablemente así fue Jesús.
Lo que ciertamente aprendió Jesús en Nazaret fue un oficio para ganarse la vida. No fue un campesino dedicado a las tareas del campo, aunque en más de una ocasión echaría una mano a los suyos, sobre todo en el tiempo de recoger las cosechas. Las fuentes dicen con toda precisión que fue un "artesano" como lo había sido su padre. Su trabajo no correspondía al del carpintero de nuestros días. Ver articulo: Jesús de Nazaret, Narrativa histórica 2. #040.
Trabajaba la madera, pero también la piedra. No es difícil adivinar los trabajos que se le pedían a Jesús: reparar los techumbres de ramaje y arcilla deterioradas por las lluvias del invierno, fijar las vigas de la casa, construir puertas y ventanas de madera, hacer modestos arcones, alguna tosca banqueta, pies de lámparas y otros objetos sencillos. Pero también construir alguna casa para un nuevo matrimonio, reparar terrazas para el cultivo de viñas o excavar en la roca algún lagar para pisar vino.
Como habíamos visto en los capítulos anteriores era en Séforis capital de la Galilea en donde estaba la fuente de trabajo y quedaba a tan solo cinco kilómetros de Nazaret. Allí el se trasladaba porque había mas oportunidades de trabajo. Y posiblemente se trasladaba por al menos por algunas temporadas.
Su condición económica y social, no estaba lo más bajo de la escala. Su vida no era tan dura como la de los esclavos, ni conocía la miseria de los mendigos que recorrían las aldeas pidiendo ayuda. Pero tampoco vivía con la seguridad de los campesinos que cultivaban sus propias tierras. Su vida se parecía más a la e los jornaleros que buscaban trabajo casi todo el día. Lo mismo que ellos, también Jesús se veía obligado a moverse para encontrar a alguien que contratara sus servicios.
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Fuentes:
José Antonio Pagola en su libro Jesús, aproximación histórica, ISBN-10 9871931328.
Charlesworth, James (ed.), Jesús and Archaeology. Grand Rapids, MI - Cambridge, Eerdmans, 2006.
Malina, Bruce J., El mundo social de Jesus y los evangelios. Santander, Sal Terrae, 2002.
Cousin, Hugues (ed.), Le monde où vivaio Jesús. Paris, Cerf, 2002.
Galería de Fotos: #mdleppez Franco Zeffirelli



Comentarios
Y te la voy a robar x q en este año de San José, nuestra capilla del mismo nombre, esta pensando un festejo...con varias ideas y entre ellas..." cómo era la vida en esos tiempos"
Y te cuento q encontre un sacerdote español( ya me acordaré su nombre) q ha escrito mucho sobre JOSE y se cree q si manejaba textos...1o x ser de la casa de David, eran cultos...y 2do x ser Arquitecto...no solo albañil...y tenia q "estudiar"
De todas formas ...sigo embelezada....millones de Gracias, me has presentado una pintura bellisssssima de la vida terrena de Jesus y su gente
GRACIASSSS!!!!!
Me gusta como redacta las publicaciones, otorga un punto de vista diferente y más rico en detalle, al menos para lo que yo entendía. No conocía nada acerca del judaísmo y sus días festivos. Muy interesante! Saludos Marcelo! 🤗