Jesús de Nazaret, Narrativa histórica 5. #043
El silencio de las fuentes se debe probablemente a una razón muy simple: en Nazaret no aconteció nada especial. Lo único importante fue un hecho extraño e inusitado en aquellos pueblos de Galilea y que, seguramente, no fue bien visto por sus vecinos: Jesús no se casó. No se preocupo en buscar una esposa para asegurar una descendencia a su familia; como seguramente hicieron sus hermanos y hermanas. Su comportamiento tuvo que desconcertar a su familia y sus vecinos.
El pueblo judío tenia una visión positiva y gozosa del sexo y del matrimonio, difícil de encontrar en otras culturas. En la sinagoga de Nazaret, seguramente escucho varias veces el pasaje del Génesis: “No es bueno que el hombre este solo”. Lo que agrada a Dios es un hombre acompañado por una mujer fecunda y rodeado de hijos. Y en las literaturas rabínicas: “Siete cosas condena el cielo, y la primera de ellas es que el hombre este solo”.
La renuncia de Jesús al amor sexual no parece estar motivada por un ideal acético, parecido al de los monjes de “Qumrán”, que buscaban una pureza ritual extrema; (ver articulo: Los manuscritos de Qumrán. #022). O al de los terapeutas de Alejandría, que practicaban el dominio de las pasiones. Su estilo de vida no es el un asceta del desierto.
Jesús come y bebe con los pecadores, conversa con las prostitutas, y no vive preocupado en la pureza del ritual. Tampoco se observa en Él, ningún rechazo hacia la mujer, Él las recibe en su grupo sin problemas, y no tiene temor de las amistades femeninas.
Tampoco tenemos datos para sospechar que Jesús escucho una llamada de Dios a vivir sin esposa; al estilo del profeta Jeremías; que según dice la tradición, Dios le había pedido vivir solo, sin disfrutar de la compañía de una esposa, ni de los banquetes con sus amigos, para estar así distanciado de aquel pueblo inconsciente.
La vida de Jesús era distinta. Asiste a las bodas de sus amigos, comparte la mesa con los pecadores y celebra comidas para pregustar la fiesta final junto a Dios; y cuando en la fiesta se termina el vino, “según la tradición evangélica”, el mismo hace convertir el agua en vino, para que no falte. No tiene nada que ver con la vida de soledad desgarrada, del profeta que vive en el desierto. Pero Jesús no era un hombre del desierto.
Sin embargo, sí se consagró totalmente a algo que se fue apoderando de su corazón cada ves con mayor fuerza. Él lo llamaba “El reino de Dios”. Fue la pasión de su vida, la causa a la que se entregó en cuerpo y alma.
Es probable que Jesús cuando vivía aun en Nazaret ya en un periodo, se levantaba más temprano de lo acostumbrado, y subía ya a alguna colina para orar antes de ir a trabajar. Aún con el firmamento regado de estrellas, fue componiendo en su interior una oración, que luego fue dándole forma, hasta que aquella la comunico más tarde a todos los hombres, diciendo: “Cuando quieran orar, háganlo así”:
Padre nuestro
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.
Atrapado en el Reino de Dios, se le escapo la vida sin encontrar tiempo para crear una familia propia. Su comportamiento seguramente era extraño para todos. Según las fuentes, a Jesús le llamaron de todo: “comilón”, “borracho”, “amigo de pecadores”, “samaritano”, “endemoniado”; probablemente se burlaron de el llamándolo también “eunuco”. Este ultimo era un insulto hiriente, que no solo cuestionaba la virilidad, sino que lo asociaba con un grupo marginal de hombres despreciados como impuros por su falta de integridad física. Jesús reaccionó dando a conocer la razón de su comportamiento:
“Hay eunucos que han nacido sin testículos del seno de sus madres; hay otros que son castrados para servir a las familias de alta administración imperial. Pero hay algunos que se castran a sí mismos por el reino de Dios”.
Este lenguaje solo puede provenir de alguien tan original y escandaloso como Jesús.
No abraza a una esposa, pero se deja abrazar por prostitutas que van entrando en la dinámica del “Reino”, después de que el les ayuda a recuperar su dignidad.
No besa a sus hijos propios, pero abraza y bendice a los niños que se le acercan. No crea una familia propia, pero se esfuerza por suscitar una familia universal, compuesta por hombres y mujeres que hagan la voluntad de Dios.
Jesús conoció la ternura, y experimento el cariño y la amistad, amo a los niños y defendió a la mujeres.
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Fuentes:
José Antonio Pagola en su libro Jesús, aproximación histórica, ISBN-10 9871931328.
Theissen, Gerd / Merz, Annette, “El Jesús histórico”. Salamanca 1999.
Galería de Fotos: #mdleppez

Comentarios
...Gesù conduceva una vita di tutti i giorni ,fatta di cose normali,di sapori ed odori di casa...Il suo essere in ‘evoluzione interiore ‘lo portava ad assimilare l’essere uomo, per vivere come uomo. In simbiosi con suo Padre nella preghiera,..ci insegna ad amare la vita e ad amare gli altri sul cammino....
..Un abbraccio
Pensar que iba más allá de lo físico para vincularse desde lo sentimental y el amor sin importar quién es la otra persona. Saludos Marcelo!