Jesús de Nazaret, Narrativa histórica 7. #045
No sabemos cuando y en qué circunstancias, pero, en un determinado momento. Jesús deja su trabajo de artesano, abandona a su familia y se aleja de Nazaret. No busca una nueva ocupación. No se acerca a ningún maestro acreditado para estudiar la Torá o conocer mejor las tradiciones judías. No marcha hasta las orillas del mar Muerto para se admitido en la comunidad de Qumrán. Tampoco se dirige a Jerusalén para conocer de cerca el lugar santo donde se ofrecen sacrificios al Dios de Israel. Se aleja de toda tierra agitada y se adentra en el desierto.
Como a todos los judíos, el desierto le evoca a Jesús el lugar en del que ha nacido el pueblo y la que hay qué volver en pocas de crisis. No llegan hasta allí las órdenes de Roma ni el bullicio del templo; no se oyen los discurso de los maestros de la ley. En cambio se puede escuchar a Dios en el silencio y la soledad. Ansia escuchar a ese Dios que en el desierto habla al corazón.
Allí podrá levantarse temprano y estar hasta altas horas de la noche, contemplando aquel firmamento plagado de estrella interminables que solo en los desiertos se puede contemplar y estar despreocupado que las personas lo critiquen o se rían de Él. En aquel cielo lleno de estrellas pudo contemplar la bóveda celeste completar su rito de giro. ¿Que pensamientos le habrá traído?. Sabia que los hombres tienen poco tiempo para ver las estrellas, generalmente tienen sueño, están ocupados en otras tareas más importante, y así pasan sus años perdiendo uno de los mayores espectáculos que en la vida de pueda contemplar.
Las noches en el desierto no son toda poesía. Allí la temperatura desciende y en aquellas tierras era posible que se acercara a los 5 grados en el verano. Por lo tanto una pequeña fogata habría sido una buena compañía, para dar un poco de calor y también para mantener algunos animales predadores, lejos. En los desiertos por la noche, la vida renace, insectos, escarabajos, arañas, escorpiones, serpientes y chacales aprovechan las temperaturas mas bajas para salir a alimentarse.
Durante el día, el panorama se vuelve mas monótono y tal ves es el mejor momento para ahorrar fuerzas, descansar y dormir. El desierto en donde estuvo Jesús, no es un desierto de arena interminable como el que podemos haber visto en un film del Sahara; mas bien un desierto rocoso con barrancos y arbustos espinosos. En alguno de estos barrancos y en medio de algunas grandes rocas se puede encontrar un buen refugio para permanecer allí por un tiempo y estar protegido de las posibles tormentas de tierra, muy comunes en estos parajes y en ciertas épocas del año.
En el desierto se puede sobrevivir, siguiendo algunas practicas de supervivencia tal ves trasmitidas por algunos conocidos beduinos. El capturar algunas hormigas y escarabajos, langostas, son una fuente proteica muy alta, así como algunos dulces frutos de arboles espinosos y tal vez con suerte encontrar miel silvestre. Y desde luego saber en donde se encuentran los ojos de agua. Estos son posos de aproximadamente un metro de diámetro y de varios metros de profundidad en donde en su interior corren ríos de agua dulce y muy fresca. En el desierto conocer estos lugares significan la vida o la muerte.
Una persona sin agua en estos lugares se puede estimar en el mejor de los casos, 48 horas antes de morir por deshidratación. Hay 3 evangelios que narran que Jesús estuvo en el desierto por 40 días, así es que lo podemos dar como un hecho histórico. Que fue allí para hacer una experiencia de Dios. Que seguramente comió muy poco. Pero no fue allí para realizar una competencia extrema de ayuno para el “libro Guinness”.
Aquellos 40 días en el desierto Jesús experimento muchas cosas, una de ellas es el encuentro con si mismo. Hasta ese momento siempre había tenido gente a su alrededor, su padres, sus hermanos, sus vecinos, sus amigos, la gente de la aldea, los lugares en donde trabajaba. Por unos 30 años Jesús siempre estuvo en medio de los hombres, conocía sus dolores, sus anhelos, sus angustias, los sueños de todo hombre; sabia como vivían, en que se esforzaban y que cosa los hacia sufrir más; también conoció sus debilidades y los peligros en donde fácilmente caia una y otra ves .
Es posible que en estos 40 días, Jesús fue testigo de algo, que experimento en algunas ocasiones, pero que mantuvo en secreto y que allí en el desierto lejos de la mirada de los hombres pudo tal vez verlo mejor. El era hombre, había nacido de una mujer, pero también era Dios, y como Dios la naturaleza le obedecía; así como las leyes de la naturaleza, que de frente a Él, podían doblegarse. Adquirir esta consciencia seguramente para su ser hombre era la máxima prueba; saber que si solo lo deseara podía cambiar la faz de la tierra en un instante o exterminar todas las enfermedades para siempre, o cancelar el hambre en la historia, o hacer germinar un jardín en todo el mundo.
Allí lejos de Nazaret, su querida aldea, lejos de las personas que lo querían, allí solo en el desierto, pudo sufrir el frio, el hambre, la sed, el cansancio, tal ves como nunca. Pero estas son cosas que el hombre experimente. Pero el allí en la soledad podía hacer otra cosa. En términos modernos: “ir en modalidad Dios”. Sabia que lo podía hace, lo había intuido desde pequeño, pero no lo hizo nunca, porque aun no estaba preparado como hombre, no era maduro todavía.
Allí en un instante quedo ciego con sus ojos de este mundo, pudo contemplar el mismo momento en el que creo el universo y todo el cosmos infinito. Pudo contemplar nuevamente nuestro universo local, con sus soles y planetas, pudo ver un pequeño punto azul aquel al cual los hombres llaman “Tierra”. En un instante pudo ver correr las eras geológica y ver fundirse las placas de la tierra, llenarse los vacíos por las aguas de los mares. Vio la vida que se difundía por toda el planeta, y en su evolución una primavera tras otra de nueva vida.
También contemplo que cada tanto todo parecía detenerse, veía la vida morir, la tierra congelarse hasta ya no ser mas una esfera azul sino blanca, estaba todo congelado. Luego regresa el calor desde las entrañas de la tierra y la vida florece. Nueva vida y esta vez, si, mucho mas abundante pero luego, nueva destrucción. Y luego nueva vida pero esta mas grande, animales gigantes poblaron la esfera azul, plantas sin igual, pájaros que los cielos no conocían. Y luego una minúscula piedrita que viajaba por el cosmos cae, y la vida nuevamente termina. Luego regresa la vida, pero esta ves adornada por flores, las plantas tenían flores y con ellas un sin fin de especies animales. Una nueva primavera.
Pero hay una especie en particular que le llama su atención y le agrada. Esta viaja de un lado hacia otro, conquistando y aniquilando a las otras especies, es un depredador por excelencia. Se desarrolla, se organiza, y sigue conquistando. Y luego de haber poblado toda la tierra inicia a aniquilarse así mismo.
El sabe que esta especie tiene un futuro muy prometedor, pero necesita que le de una ayuda en particular para que esta, no desaparezca. Por ello decide de ir a visitarlos haciéndose uno de ellos.
El ir en modalidad Dios, tenia sus peligros y tal ves el mas riesgoso, no era para Dios, sino para el hombre y con hombre digo “homo sapiens”, porque viendo su vida en sus breves 4 millones de anos, había aniquilado la mayoría de los animales grandes que habían, no solo, había exterminado hasta el ultimo de sus primos “Neandertales”. Y no solo una especie, que se aniquila así misma.
Creo que si Jesús, en el desierto tuvo alguna tentación, esta fue la de tal ves haber solo pensado que tal ves seria un buen momento para dar un “reset” , tal ves con métodos ya seguros y probados antiguamente, como una buena era glacial o un pequeño asteroide que sale de su orbita y “plink”. Y así en algunos millones de años la vida se hubiese encargado de hacer evolucionar otra especie, más pacifica, menos nociva y tal ves mas inteligente.
Esta pudo haber sido una de las tentaciones de Jesús, y posiblemente la mas grande. Mirando hacia adelante en ves habría visto que en menos de tres años, Él habría muerto acecinado. Que en 30 años, se desataría una guerra que destruiría Jerusalén y las principales ciudades conocidas. Su Galilea habría quedado prácticamente despoblada, y Jerusalén no habitada por 100 años. Que en 200 años, muchos abrían seguido su nombre, no tanto su enseñanzas. A 400 años de su muerte “años mas, años menos, es sin importancia”, aquí la cosa se pone interesante, el mismo imperio romano declara que la región que se llama “cristiana”, o sea en nombre de los seguidores de Cristo “o sea Él”, se convertiría en la religiosa única del imperio romano. Y esta luego se expande por todo el mundo conocido dando luz y calor.
Por los próximos 1000 años, cada rey de la tierra conocida, tenían que ser coronados en el nombre de “Jesús”; aquí las cosas se desvirtúan del todo, a tal punto que 1100 años mas tarde los cristianos desatan una guerra sin precedentes que durara 250 años contra todos aquellos que no eran cristianos y que vivían en las tierras de Israel. Todo en su nombre. En ese periodo y bajo su nombre habría muerto mas gente que en el nombre del supuesto “demonio”.
Seguramente aquí Jesús Dios, lo pensó nuevamente, si no era el caso de detener tal genocidio.
Seguramente en los 40 días tuvo tiempo para poder escanear el futuro inmediato y no tanto, y quien sabe cuantas tentaciones tuvo que vencer para no apretar el botón del “reset”.
Tal ves este sea el motivo por el cual Jesús de Nazaret, quiso permanecer casi analfabeto y no haber dejado nada escrito de su puño. Ni tampoco alguna obra manual, tipo una mesa, una silla, con su firma. Ni tampoco una descendencia sanguínea. ¿Se imaginan las consecuencias que esto hubiese ocasionado? Yo tengo en mi poder la “silla de Cristo” y estoy sentada en ella por lo tanto todo ser me debe la reverencia. Bueno esto muchos lo hicieron sin haber siquiera tenido la supuesta silla “made in Galilea”. O se imaginan: “yo soy descendiente directo del linaje de Cristo”, por lo tanto no existirá otro gobernante sobre la fas de la tierra que mi poder absoluto. Este ultimo, algunos lo han intentado. Creo que este fuese la sencilla razón por la cual Jesús, quiso solo dejar sus palabras y su enseñanza de vida.
Si aun estamos leyendo es porque probablemente como decía un escritor (uno de mis preferidos) “Pierre Teilhar de Chardin”: “El futuro, es siempre mejor que el pasado”. Así es que sin duda, así será.
Los 40 días pasaron, esta gran experiencia en el desierto finalizo, Él no volverá a colocarse en modalidad Dios “por seguridad de todos”, pero si, iniciara en su vida publica a dar cada tanto algunas formas de “demostraciones”, muy suaves de su poder divino, pero siempre con la delicada de no causar espanto, ni temor, en la manera de lo posible. Siempre con el fin de mostrarse como es: un Hombre Dios.
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Comentarios
Es bueno conectarse con la naturaleza, en silencio para poder meditar y rezar
Poder vincularse con uno mismo y preguntarse qué es lo que necesita. Pensar que el hombre aún pelea por cosas materiales que dicen pertenecer a Jesús o ser descendencia de el, que también he escuchado. Vivamos en paz entre nosotros que este mundo puede ser muy salvaje. Un abrazo Marcelo!