¿Caín y Abel ó Enten y Emesh?

 

  

La primera vez que me vino la idea de leer la Biblia cuando era adolescente, me quede impresionado con el relato de la historia de Caín y Abel. Por mucho tiempo no comprendí porque sucedió esto, si realmente éxito y que mensaje nos da este relato en nuestros días.

La historia de Caín y Abel es una de las más famosas de la Biblia (Gen.4, 1-16). Esa críptica historia sobre los dos hijos de Adán y Eva, que narra lo que sucedió después que los dos intérpretes realizan una ofrenda al Señor Dios “Yahveh”.  

El actuar de Yahveh resulta un poco extraño, ya que la ofrenda que le hace Abel fue más grata y por ello lo bendijo, en vez la de Caín no le dio ningún mérito.  Motivo por la cual este último, por excesiva envidia, asesina a su hermano y oculta su cuerpo. Por este motivo es maldecido por Yahveh y condenado a ser detestado por otros seres humanos para siempre.

Lo que siempre me pregunte es: porque Yahveh no evito este hecho terrible y simplemente bendijo a ambos, ya que los dos presentaron su correspondiente ofrenda.

Para lograr hacer una buena interpretación de este pasaje, nos tenemos que remontar mentalmente a la zona que se encuentra en Asia, entre los ríos Éufrates y Tigris, en el actual Irak. Estos ríos definen una zona que se llama Mesopotamia y nacen en la actual Turquía, recorren casi 2800 kilómetros y luego llegan al Golfo Pérsico.

Allí se desarrollaron los primeros conglomerados de seres humanos, donde pasaron de ser cazadores y recolectores a agricultores. Es decir de nómades, recolectando los frutos de la naturaleza a convertirse en trabajadores de la tierra y garantizar más eficazmente el sustento de las familias.

Aprendieron por medio del arte de la selección artificial a crear todo tipo de animales domésticos. Esto comporto asociarse para trabajar en grupos. Aquí nacen las primeros clanes, encargados de custodiar las semillas para el próximo año dando origen asi a la previsión.  Los graneros se consideraron lugares sagrados. Y esto da origen a los primeros templos y más adelante a la veneración de uno o varios dioses, se crea la religión, a este periodo se lo llama la revolución neolítica.

En la actual Turquía, se encuentra Göbekli Tepe, con los restos del templo más antiguo que se conoce, datado entre 10 a 11 años. Mucho anterior a cualquier religión conocida.

Regresando al mito de Caín y Abel, vallamos a las fuentes de donde fue extraido este relato de la leyenda sumeria de Emesh y Enten escrita 3000 años a.C.  


 “En esta leyenda sumeria, el dios Enlil copula con la madre Tierra, que da a luz a dos hijos llamados Emesh y Enten. Emesh es la personificación del verano y Enten es la personificación del invierno. Cada hermano trae una ofrenda al dios Enlil, pero Enten se enfada con Emesh y comienza a pelearse contra él.​ En el Génesis, Adán copula con Eva, quien da a luz a dos hijos llamados Caín y Abel. Caín trabajó la tierra y Abel pastoreaba las ovejas. Cada hermano le llevó ofrendas a Yahvé. Yahvé miró favorablemente a las ofrendas de Abel pero no las de Caín, por lo que este se enfadó. En la leyenda sumeria, Enlil interviene y declara a Enten el ganador del debate. Emesh acepta el juicio de Emesh y los hermanos se reconcilian. En el Génesis, Caín asesina a su hermano Abel.”

Aquí el mito de Caín y Abel describe lo que sucedió durante la llamada revolución neolítica, que se caracterizó por un cambio radical en el régimen de vida de la mayoría de los pueblos. Pasaron del nomadismo o semi-nomadismo al sedentarismo, y, de la recolección y la caza, a la agricultura y a la ganadería. El pastor “asesina” al agricultor porque envidia su producción y su forma de vida y después corre a ocultarse al este del edén. O sea se refugió en Elam, al suroeste de lo que hoy es Irán, donde se desarrolló una civilización paralela, aunque inferior en progreso, a la de los sumerios.

Como podemos ver, existen estas dos alternativas de interpretación o exégesis de este extraño cuento bíblico: una que nos habla sobre la visión sumeria del paso de las estaciones, el verano y el invierno con Emesh y Enten, y la otra que tiene que ver con la representación literaria codificada muy a la usanza de esos tiempos, de manera epopéyica, describiendo el paso de la agricultura a la ganadería, una revolución generalizada en cuanto a los medios de sustento de los pueblos de aquellas épocas.

Personalmente me gusta mucho mas el relato original de Emesh y Enten, el invierno que lucha contra la llegada del verano, pero que al final terminan en paz, lo que sucede con el ciclo de las estaciones así como las conocemos.

En vez me queda un gusto amargo la transformación de estos escritos para convertirlos en la lucha entre Caín y Abel y la intervención Divina, que destierra a uno de ellos. En su época fue usada como escusa política para justificar el operar de la clase más poderosa contra aquella más débil, el bien contra el mal.

 

Galería de fotos (Marcelo Leppez) - British Museum   #mdleppez


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Comentarios

Mario De Pian - 20 junio, 2020 at 5:51 am

Bueno…al fin entendi como venia la mano de Cain y Abel…muy bien relatado Marcelo!!!
Muy buena la foto de la estatua del museo!!!
abraxo!!!

Denise Niscola - 20 junio, 2020 at 1:48 pm

Me encanto la explicacion de esta cita biblica que tan conocida se ha hecho. Coincido, prefiero la historia de Emen y Emesh. Saludos!

María Cristina Sanchez - 26 junio, 2020 at 5:15 pm

Coincido con vos me gusta más la historia de Emesh y Estén, excelente tu explicación

Patricia Manganelli - 22 julio, 2020 at 5:34 am

Hola Marcelo!! Muy buena tu elección para el relato que nos regalas. Es triste y confusa la de Caín y Abel…pero cuando mencionas que el pastor asesina al agricultor por envidiar su próspera producción… practicamente ésta forma “deforme”de pensamiento se ha mantenido. No llegan al asesinato algunos pero te aseguro que es una constante en el ser humano observar todo el tiempo la vida de otros… pero para mal. En lugar de imitar lo bueno… prefieren que no exista… Como humanos hemos avanzado mucho tecnológicamente, tremendamente diría… pero en comprensión, compasión, tolerancia, piedad, seguimos anclados en la prehistoria. Los seres humanos cada vez se aprecian menos. Por suerte existe un puñado de almas buenas como la tuya, que vive para procurar el bien… no dañar… acompañar. Gracias Marcelo.
Gustavo Clarià - 25 agosto, 2020 at 9:05 am

Así es verdad, se ve con más claridad el hilo de oro que ha ido ligando las distintas etapas de la vida. Gracias por tu artículo!

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