Líderes en Acción.

 

Ya desde inicios de los años 70’ en la provincia de Mendoza, se realizaban los retiros de formación cristiana para jóvenes promovida por el movimiento juvenil de Peregrinos. Estos retiros tenían un nombre emblemático “Oasis”.

Los Oasis en el desierto son una cosa muy importante, son lugares de vida, un microclima en medio de la sequedad del desierto. Allí uno puede descansar y tomar fuerzas, proveerse de agua suficiente para continuar el camino.

Es fue el nombre muy inteligente dado a estos retiros dirigido a jóvenes de 14 a 18 años con el fin de poder dar una guía de temáticas con las cuales luego en la vida cotidiana uno pudiese abrirse paso y proponer a los participantes un estilo de vida basado en la vida del evangelio. Esto luego se plasmaba en un grupo más grande de jóvenes que habían participado a estos Oasis con los cuales se compartían actividades propias de la edad. Más tarde quien había participado a un Oasis, podía brindar servicio en otros retiros para nuevos jóvenes. Allí invitábamos a nuestros amigos, compañeros de clase y conocidos. Luego de un par de años éramos centenares en toda la provincia.

Fue en este grupo de jóvenes de este movimiento injertados en la vida de la Parroquia de mi ciudad de Junín y otras ciudades cercanas que consolide la amistad inquebrantable que ilumino toda mi vida hasta nuestros días.

Algunos de los lectores pertenecen a aquel grupo al cual hoy después de 40 años brindo mi homenaje de júbilo en este humilde artículo.

Transcurría el año 77’ y la Argentina estaba navegando en aguas turbulentas. Un gobierno militar gobernaba con mano de hierro todo el país. Se estaba librando un guerra interna con facciones de izquierda y en muchos lugares, especialmente en las ciudades mas grandes se libraban verdaderas batallas. Era el auge de la época de los “desaparecidos”, jóvenes en su mayoría que por sus ideas políticas desaparecieron como si nunca hubiesen existido. Esto abrió una llaga en la sociedad que perdura en muchos hasta nuestros días. Realizo esta escueta sinopsis histórica sobre todo para contextualizar aquellos años a los no argentinos que se encuentran entre los lectores, muchos de ellos de diversos continentes.

Mi ciudad de Junín en donde crecí y también la zona este de la provincia, es para muchos un  jardín en medio del desierto. Mendoza se encuentra a los pies de la cadena montañosa de los Andes y desde allí se abre todo un desierto que se encuentra bañado por el curso de 3 grandes ríos, estos dan vida a toda una zona a su alrededor que con el beneficio del sistema de riego, dieron la transformación a un verdadero vergel.

No es justo de que hable de mi provincia porque no seré objetivo y después de haber viajado un poco concluiré que es uno de los mejores lugares que he conocido. Les dejo la inquietud, para los que aún no la conocen, de poder visitarla y comprobar por ustedes mismos esta señalación. No se van a defraudar.

El guía espiritual de aquel gran grupo mixto de jóvenes, estaba dirigido a nivel provincial por el P. Vladimiro Rossi, y en la zona este en donde yo vivía por el P. Roberto Opaso.  Con el P. Roberto compartimos por varios años no solo las actividades de retiros para jóvenes sino al menos una vez al mes, momentos de formación en todo a lo que se refería a la fe cristiana, que como buen Salesiano, tenía el don inquebrantable de la elocuencia, esto lo convertía en un gigante.  Los fines de semana la sala de la Parroquia del Líbano quedaba apiñada por la concurrencia de jóvenes, que nos reuníamos primero para vernos entre nosotros pero también para oír las palabras del P. Roberto.

Hacía ya mucho calor, aquella tarde del sábado y me encontraba ya en la sala de la Parroquia del Líbano en San Martin. Le estábamos festejando anticipadamente el cumpleaños a una de las chicas que componía el grupo. Mónica cumplía 18 años, y aquella noche haríamos una gran fiesta en su casa. Así es que toda la atención de varias decenas de amigos, estaba dirigida a la cumpleañera, que de aquel momento formaría parte de nuestro grupo de los 16 años, que para los jóvenes al menos de aquella época, era un hito de llegada, casi como que la vida misma iniciaba a aquella edad.

Fue entonces que se escuchó la fuerte vos del P. Roberto que retumbo en la sala. Se produjo un gran silencio, y como era su estilo, dirigió un saludo a todos, casi imperceptible  y luego nos dijo: “Hoy hablaremos de los lideres”. ¿Saben decirme ustedes: quien es un líder? 

Varios levantaron la mano para aportar las más extravagantes definiciones, muchas de ellas matizadas con rasgos religiosos, mesclados con enfoques de estoicismo. Algunos mencionaron a personajes que en aquella época se podían definir: lideres por naturaleza, como Maradona, el Papa, y bueno la lista era larga.  Todas estas intervenciones dieron el tiempo al P. Roberto, para adoptar una postura corporal, que más bien se parecía a un antiguo filósofo griego que miraba con compasión, la beata ignorancia de un público pueril.

Y luego llego la esperada definición: “Líder, es aquel que actúa como guía de un grupo de personas, y ellos los reconocen como tal, por sus capacidades”.         

Cada uno de ustedes están llamados a ser lideres entre vuestros amigos y conocidos. El mundo les pertenecerá el día de mañana y por ello tienen que tener la capacidad de poder hacer de el un mundo mejor.

Aquella tarde recibimos una especie de legado con aquellas palabras que influenciaron los decenios a venir de aquel grupo, convencidos de que el futuro era nuestro y que dependía de cada uno de nosotros.

Este es el legado que todas la nuevas generaciones recibe, algunas de una manera mas claras que otras pero todas las reciben. Esta luego en cada uno de aprovechar todas las oportunidades que la vida ofrece para hacer tesoro de ello. Es tal ves como aquel que siembra en el campo y luego cosecha lo que ha sembrado.


En recuerdo del grupo de Amigos del Movimiento de Peregrinos de Mendoza.

Galería de fotos: #mdleppez


 








Comentarios

Mario De Pian - 13 septiembre, 2020 at 4:36 pm

Es increible como redcordas todo li sucedido cuando eras joven…como las palabras del P Roberto!!!
Muy bueno Marcelo!!!
Abraxo
María Cristina Sanchez - 13 septiembre, 2020 at 6:29 pm

Hola Marce, me hiciste viajar a esos años, cuantas caras conocidad, cuantos recuerdos del oasis, y luego las juntadas de jovenes, como uno disfrutaba escuchar al Padre Roberto o al Vladi (cariñosamente como lo llamabamos), las tardes de los sabados. Gracias por llevame ahi, besotes.
Lucia Piano - 14 septiembre, 2020 at 4:07 am

Grazie Marcelo descrivi così bene i posti , gli avvenimenti della tua vita e L Ideale , da farmi vivere con la fantasia i luoghi e le esperienze di vita piena di valori che hai vissuto ,coinvolgendo tanti giovani,e continui a vivere .
Martín Barrera Armendáriz - 14 septiembre, 2020 at 8:35 am

Muy bueno Marce, no sabía de paso por los Peregrinos! Veo también a Jorge Sosa en algunas fotos, abrazo grande
Patricia Manganelli - 15 septiembre, 2020 at 11:18 pm

Atesorar y valorar momentos felices de nuestra vida nos permite continuar cada dia por el sendero que elegimos con respeto, lealtad, honestidad y amor. Gracias Marcelo por acercarnos ésta entrañable vivencia que como siempre disfrutas al compartirla. Un abrazo.
Gustavo Volpe - 19 septiembre, 2020 at 4:17 pm

Que lindo ver al Carlitos González y al Jorge Sosa. Gracias hermano por este hermoso articulo muy constructivo!!!
Lionel Conde - 19 septiembre, 2020 at 5:34 pm

Muy linda narracion Marcelo, como me tenes acostumbrado, impresionado por que pude meterme en tu historia contada en estas hermosas líneas, saludos desde Bahia Blanca
Unknown dijo…
Que lindo es volver a los momentos que nos marcaron un inicio en la vida, que fueron decisiones en las que hoy se basa nuestra persona. Hermosas fotos e historia. Saludos! 😊

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