Nuestro pensamiento, ¿es la realidad, o solo lo que creemos?
¿Alguna vez has sentido que estás siguiendo un guion escrito por otra persona? ¿O has descubierto que tus pensamientos más profundos al final no eran reales? Al final, ¿qué es más real: lo que sientes o lo que piensas?
Hace unos días estaba andando en bicicleta y en cierto momento me detuve porque había un pensamiento que me causaba mucha molestia, todo se resolvió cuando reflexionando me di cuenta de que solo era un pensamiento y no un problema real, seguí más tranquilo mi circuito en bici.
A diario, caemos en una confusión fundamental: pensamos que lo que pasa dentro de nuestra cabeza es un reflejo exacto de la realidad. Y es en ese momento que, sin darnos cuenta, nos convertimos en rehenes de nuestra propia mente. Nuestros pensamientos toman el volante y nos arrastran a donde quieren.
Pero ¿quién está realmente escribiendo ese guion mental? No es la verdad pura, sino un revoltijo de "información" filtrada. Nuestro diálogo interno es el resultado de un complejo cóctel donde se mezclan:
Los fantasmas del pasado: Recuerdos de lo que hicimos o dejamos de hacer, experiencias (buenas o malas) y remordimientos que revivimos una y otra vez.
El piloto automático: Hábitos, valores preestablecidos y miedos que se activan sin que tengamos que pensarlos, casi como un software que aprendimos de otros o de una vieja película favorita.
Creencias ajenas: Ideas, modas y estilos de vida que adoptamos, a veces sin cuestionar, de nuestro entorno.
La gran incógnita: Esa idea equivocada que tenemos sobre nosotros mismos, simplemente porque aún no nos conocemos de verdad.
Todos estos ingredientes entran en juego en el momento crucial: cuando tenemos que tomar una decisión. El problema es que, si no somos conscientes de estos "guionistas", nuestra elección no será libre, sino un eco de todo lo que ya cargamos.
¿Estás listo para dejar de vivir bajo el dictamen de tu mente y empezar a recuperar el control?
Pensamos gracias a una compleja red de billones de neuronas que se comunican entre sí a través de señales eléctricas y químicas. En esencia, el pensamiento es el resultado de la actividad de nuestro cerebro, que procesa información del mundo y de nuestro interior para formar ideas, recuerdos, emociones y planes. No es un proceso único, sino una orquesta de muchas funciones cognitivas trabajando en conjunto.
El Cerebro: El Motor del Pensamiento
El pensamiento comienza en el cerebro, un órgano increíblemente complejo. La unidad básica de esta máquina es la neurona, una célula especializada que transmite información. Cuando pensamos, aprendemos o recordamos, las neuronas se conectan entre sí en rutas llamadas sinapsis.
Estas conexiones no son estáticas; se fortalecen o debilitan según las experiencias que tenemos. Por eso, el cerebro es como un músculo: cuanto más lo usamos, más fuertes se vuelven sus redes neuronales.
La manera en que pensamos se puede dividir en varios niveles:
El Pensamiento Inconsciente: La mayor parte del procesamiento mental ocurre sin que nos demos cuenta. Esto incluye funciones como respirar, digerir o, incluso, tomar decisiones rápidas basadas en la intuición. Es un tipo de pensamiento rápido y automático. Este equivale aproximadamente a un 90% o 95%.
El Pensamiento Consciente: Es el que usamos para resolver un problema matemático, planear el día o reflexionar sobre algo. Es lento, deliberado y requiere esfuerzo. Lo utilizamos para analizar información, razonar y tomar decisiones lógicas.
Ambos tipos de pensamiento trabajan juntos. Por ejemplo, cuando manejamos un auto, el pensamiento inconsciente se encarga de los movimientos automáticos (como cambiar de marcha), mientras que el pensamiento consciente se enfoca en la ruta y las señales de tráfico.
El cerebro no funciona como una sola unidad, sino que tiene diferentes áreas especializadas que trabajan en conjunto. Por ejemplo, el lóbulo frontal se encarga de la planificación y la toma de decisiones, mientras que el lóbulo temporal procesa la audición y la memoria. Todo esto se coordina para que podamos pensar de manera fluida y coherente.
Los Ingredientes del Pensamiento:
El pensamiento no surge de la nada. Se construye a partir de varios elementos clave que el cerebro gestiona constantemente.
1. Percepción y Atención:
Para pensar, primero debemos recibir información del mundo. Esto se logra a través de nuestros sentidos (vista, oído, tacto, etc.). Este proceso se llama percepción. No absorbemos toda la información; nuestro cerebro tiene un filtro llamado atención que nos ayuda a concentrarnos en lo relevante. Si estás leyendo esto, tu atención está centrada en las palabras, ignorando los ruidos de fondo. Sin la percepción y la atención, el cerebro no tendría "materia prima" para pensar.
2. Memoria:
La memoria es el archivo del cerebro. Almacena información que hemos procesado para que podamos recuperarla más tarde. Hay diferentes tipos de memoria:
Memoria de Trabajo: Es la que usamos para mantener información activa en la mente por un corto tiempo, como recordar un número de teléfono que acabamos de escuchar. Es como una pequeña pizarra mental.
Memoria a Corto Plazo: Almacena información por un período un poco más largo, como lo que comiste ayer.
Memoria a Largo Plazo: Aquí se guardan recuerdos, conocimientos y habilidades que duran toda la vida, como cómo andar en bicicleta o el nombre de tu mejor amigo de la infancia. La memoria nos permite aprender de nuestras experiencias y usar ese conocimiento para pensar en el futuro.
3. Resolución de Problemas y Toma de Decisiones:
Cuando nos enfrentamos a un desafío, usamos el pensamiento para resolverlo. A menudo, nuestro cerebro usa heurísticas, que son atajos mentales. Estos atajos son muy eficientes y nos ayudan a tomar decisiones rápidas, pero a veces pueden llevarnos a cometer errores o tener prejuicios. Por ejemplo, si un producto es más caro, podemos asumir que es de mejor calidad, aunque no sea cierto. La toma de decisiones también está influenciada por nuestras emociones, que pueden acelerar o frenar el proceso de razonamiento.
4. Lenguaje y Emociones:
El lenguaje es una herramienta poderosa que moldea nuestro pensamiento. Nos permite organizar ideas complejas, comunicarlas y reflexionar sobre conceptos abstractos. Pensar en "justicia" o "libertad" es posible gracias al lenguaje. Las emociones, por otro lado, no son solo reacciones; son parte integral de cómo pensamos. A menudo, nos ayudan a tomar decisiones rápidas y a evaluar situaciones. Por ejemplo, el miedo nos hace pensar y actuar para evitar un peligro.
Pensamiento Colectivo y Evolución:
El pensamiento no es solo un proceso individual. Gran parte de nuestra capacidad para pensar se desarrolló en un contexto social. Los seres humanos somos animales sociales, y nuestro cerebro evolucionó para cooperar, comunicarse y predecir el comportamiento de otros.
Cultura y Aprendizaje:
No pensamos en el vacío. La cultura, las tradiciones, la educación y las ideas que nos rodean influyen profundamente en cómo vemos el mundo. Aprendemos de los demás, imitando y adaptando ideas, lo que acelera el proceso de aprendizaje y el desarrollo del pensamiento. La metacognición, que es la capacidad de pensar sobre nuestro propio pensamiento, es una habilidad que perfeccionamos a través de la interacción social y la educación.
Pensamiento para la Supervivencia:
Desde una perspectiva evolutiva, nuestra capacidad de pensar es una herramienta para la supervivencia. Nos ha permitido crear herramientas, planificar la caza, cooperar en grupos y adaptarnos a entornos cambiantes. Por eso, nuestros cerebros están especialmente bien equipados para detectar patrones y resolver problemas complejos, habilidades que eran cruciales para nuestros ancestros.
En resumen, pensar es el resultado de la actividad eléctrica y química en nuestro cerebro, un proceso que involucra la percepción, la memoria, la emoción y el lenguaje. Es una habilidad que se desarrolló a lo largo de millones de años, moldeada por la necesidad de sobrevivir y prosperar en un entorno social complejo. El pensamiento es, en última instancia, la manera en que el cerebro procesa la realidad para darnos la oportunidad de entenderla, reaccionar y crear.
La Psicóloga Ana María Blair, desde Lima Perú, nos comparte este video en el cual podemos comprender mejor cómo se comportan nuestras emociones.
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© 2025 Marcelo Leppez Sánchez
Mindfulness Coach.
Advanced Mindfulness Professional Teacher Training ®
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It will then be published under the article, thank you for your contribution.
Referencias Científicas:
Kahneman, D. (2011). Pensar Rápido, Pensar Despacio (Edición en español). Random House Mondadori.
Este libro explora los dos sistemas de pensamiento que usamos para tomar decisiones: el rápido e intuitivo (Sistema 1) y el lento y lógico (Sistema 2). Es una referencia fundamental en la psicología del comportamiento y la toma de decisiones.
Pinker, S. (1997). Cómo Funciona la Mente. HarperCollins Publishers.
Un clásico de la ciencia cognitiva que explica el pensamiento humano desde una perspectiva de la psicología evolutiva y la neurociencia. Argumenta que la mente es un sistema de órganos de cálculo diseñados para resolver los problemas que enfrentaron nuestros antepasados.
Damasio, A. R. (1994). El Error de Descartes: Emoción, Razón y el Cerebro Humano. Editorial Andrés Bello.
El autor, un neurocientífico de renombre, desafía la idea tradicional de que la emoción y la razón son procesos separados. Sostiene que las emociones son cruciales para la toma de decisiones y el pensamiento racional, un concepto revolucionario en la neurociencia.







Comentarios
ELEMENTOS QUE ESTÁN PRESENTES EN EL PENSAMIENTO VISTOS DESDE LA PERSPECTIVA DE LAS NEUROCIENCIA
1. Actividad neuronal y redes cerebrales
El pensamiento surge de la comunicación entre neuronas mediante sinapsis.
Redes como la red de modo predeterminado (DMN) están activas durante la introspección, la imaginación y el pensamiento abstracto.
La corteza prefrontal es esencial para el pensamiento lógico, la planificación y la toma de decisiones.
2. Neurotransmisores
Sustancias químicas como la dopamina, serotonina, acetilcolina y glutamato modulan el estado de ánimo, la atención y la memoria, influyendo directamente en el tipo y calidad del pensamiento.
Por ejemplo, la dopamina está vinculada al pensamiento creativo y la motivación.
3. Plasticidad cerebral
La capacidad del cerebro para reorganizarse y formar nuevas conexiones sinápticas permite que el pensamiento evolucione con la experiencia, el aprendizaje y la reflexión.
Es la base de la neuroeducación y del desarrollo de habilidades cognitivas.
4. Memoria y procesamiento de información
El pensamiento se apoya en la memoria de trabajo (para manipular ideas en tiempo real) y la memoria a largo plazo (para recuperar conocimientos previos).
El hipocampo y el cortex temporal medial son fundamentales en este proceso.
5. Emoción y pensamiento
El sistema límbico, especialmente la amígdala, influye en cómo interpretamos y respondemos a ideas, especialmente en contextos éticos, sociales o espirituales.
La emoción no interfiere con el pensamiento: lo guía, lo colorea, lo prioriza.
6. Oscilaciones cerebrales
Las ondas cerebrales (alfa, beta, theta, gamma) reflejan distintos estados mentales:
Beta: pensamiento activo y concentración.
Alpha: relajación y creatividad.
Gamma: procesamiento de ideas complejas y conciencia plena.
7. Conciencia y metacognición
La capacidad de pensar sobre el pensamiento (metacognición) involucra áreas como el cortex cingulado anterior y el precúneo.
Es clave en la reflexión filosófica, la espiritualidad y el aprendizaje profundo.
“El cerebro no es un recipiente por llenar, sino un fuego por encender.” — Adaptación inspirada en Plutarco, con resonancia neuroeducativa.
"Fascinante artículo, Marcelo. La idea de que el **pensamiento es un 'guion filtrado'** realmente me hizo reflexionar sobre mis decisiones diarias. Es un gran recordatorio para ser más consciente de los miedos y hábitos que nos guían. ¡Excelente trabajo!"
"Me encantó el enfoque en la **neurociencia**. Es muy esclarecedor entender cómo la actividad neuronal y la **plasticidad cerebral** están detrás de nuestra capacidad de pensar. El cerebro como un músculo es una analogía perfecta. Me llevo varias ideas importantes."
"La forma en que desglosaste la diferencia entre el pensamiento **consciente e inconsciente** es brillante. Me ayuda a aceptar que gran parte de mi día está en 'piloto automático' y que tengo que esforzarme para tomar el control. Sigue publicando contenido tan valioso."
"¡Qué gran contribución! El concepto de que la **memoria, la percepción y la emoción** son los 'ingredientes' del pensamiento simplifica un tema muy complejo. Gracias por la referencia a Kahneman, voy a buscar el libro. Muy motivador y bien referenciado."
"La conexión entre el **pensamiento y la supervivencia** es el toque final perfecto. No solo se trata de filosofía, sino de un mecanismo evolutivo. Me siento más empoderado sabiendo que puedo entrenar mi cerebro para un pensamiento más claro. ¡Gracias!"
"Aunque el tema es interesante, el artículo es demasiado largo y **repetitivo** en su primera mitad. El punto principal (que el pensamiento no es la realidad) se pierde en tantas analogías. Necesita ser más directo y conciso para el lector promedio."
"Sinceramente, esperaba algo más profundo o al menos menos obvio. Decir que las **creencias ajenas** influyen en nosotros es un cliché. Sentí que la sección científica se limitó a describir el cerebro en lugar de conectar realmente la neurociencia con el problema de la **realidad subjetiva**."
"La estructura no me convenció. Hay demasiados encabezados y la información parece un **collage de diferentes conceptos** de psicología y neurociencia sin una tesis clara. ¿La conclusión es solo ser consciente? Un poco decepcionante para un artículo de este calibre."
"Demasiadas fotos y gráficos que no añaden valor real al texto. Interrumpen el flujo de lectura. Además, la mención de los 'fantasmas del pasado' es muy **genérica y carece de herramientas prácticas** para manejarlos. Se enfoca mucho en el problema y poco en la solución."
"No estoy de acuerdo con la simplificación del pensamiento inconsciente al 90-95%. Es una cifra muy debatible y desvía la atención del argumento principal. La **metacognición** es un concepto mucho más relevante y se le dedicó muy poco espacio. Podría mejorar."
"Muchísimas gracias por este artículo tan revelador. Me ha ayudado a darme cuenta de que esa **ansiedad** que sentía no era una realidad, sino solo un pensamiento. La diferencia es sutil pero poderosa. Aprecio enormemente el tiempo y el esfuerzo invertido."
"Quiero expresar mi sincero agradecimiento por esta lección sobre la mente. Leer que el pensamiento es el resultado de la actividad neuronal me ha dado una nueva perspectiva. Es un texto que realmente invita a la introspección. ¡Felicidades al autor!".
Gracias por recordarnos la importancia de no ser 'rehenes de nuestra propia mente'. Me siento muy identificada con el ejemplo de la bicicleta. Es una herramienta mental fantástica para recuperar el control. Guardo este artículo para releerlo a menudo.
Estoy profundamente agradecida por la claridad con la que explica el papel de la memoria y la atención en el pensamiento. Es una base de conocimiento sólida y muy bien explicada. Un aporte valiosísimo para el crecimiento personal.
Mil gracias por traer a colación el concepto de heurísticas y cómo influyen en nuestras decisiones. Es vital entender esos atajos mentales para tomar mejores elecciones. Su trabajo es un regalo para quienes buscamos mayor consciencia. ¡Excelente!. Lo envío a mis amigos"
Simplemente, gracias. Este artículo es una joya que aborda un tema tan complejo con una sencillez admirable. La parte sobre el pensamiento inconsciente es oro puro. Me llevo la tarea de cuestionar mis 'guiones mentales'. Un abrazo grande."
Aprecio inmensamente que haya incluido las referencias científicas. Eso le da una gran seriedad y sustento al tema de la emoción y la razón. Un artículo muy bien investigado y presentado. ¡Muchas gracias por compartir su conocimiento!"
Qué maravilla encontrar un contenido que fomente la metacognición. La capacidad de pensar sobre nuestro pensamiento es la clave. Gracias por inspirarme a ser más activo y menos reactivo ante mis ideas. Su labor es muy necesaria.
Mi más sincero reconocimiento por la forma en que conecta la psicología evolutiva con la vida diaria. Es un texto que trasciende. Me siento sumamente agradecido por las ideas que me ha sembrado. ¡Espero con ansias el próximo artículo!
Le doy las gracias por esta valiosa reflexión. Al leer esto, siento que he dado un paso importante para distinguir mi verdadero yo de mis 'fantasmas del pasado'. Es una lectura que empodera al lector. ¡Siga con tan excelente trabajo!
Respecto al artículo"Nuestro pensamiento....."
Me gustó mucho y quería enviarte un agregado que quizás te interese.
No lo he terminado de elaborar, porque no quería mandarte el link, sino lo que entendí de la publicación. Pero lo voy a resumir en una oración. " El intestino, nuestro segundo cerebro que opera en concordancia con el cerebro, por eso debemos alimentarlo lo más sano que podamos, haciendo hincapié en los probióticos, probióticos, vegetales, frutas y también carne sino eres vegetariano. La mente también necesita buen alimento, con temas que aporten a su crecimiento y fortalecimiento. El intestino más allá del alimento necesita descanso, son importantes los ayunos para que la máquina logre recuperarse y realizar la actividad que necesita al desprender al organismo de residuos entre ellos las células muertas y hasta los inicios de alguna enfermedad que por acción de defensa el intestino actúa. Pero si debe estar todo el tiempo haciendo su tarea básica, ( porque nuestros horarios de alimentación no son acordes a su funcionamiento) entonces no permitimos la tarea de limpieza diaria. La conexión intestino-cerebro, esta probada. Hormonas importantes se generan en él como la serotonina, que es la generadora de bienestar.
El tema es muy extenso y también he obviado lenguaje medico-cientifico, para transmitirte con mis palabras lo que entendí.
Espero sea útil y no dejes de enviarme artículos. No los leo en el momento pero me tomo tiempo y los disfruto mucho.
This piece thoughtfully explores the fundamental chasm between subjective perception and objective reality. While the author correctly identifies our pervasive tendency to conflate our internal monologue with truth, the underlying question of "what is reality?" remains inherently complex. If all we ever truly experience is the output of our neurological processing—filtered through a "cocktail" of past memories and adopted beliefs—can we ever truly step outside this mental 'guion' entirely? The article successfully encourages a powerful level of self-awareness, but perhaps true psychological liberation lies not in recovering absolute control, but in accepting the inherent limitations and filters of the human mind. This acceptance allows us to treat our thoughts not as mandates, but as interesting, yet often inaccurate, predictions generated by a survival-focused machine.
I found the distinction between unconscious (90-95%) and conscious thought highly compelling, especially when paired with the detailed look at how neurons, perception, and memory contribute to our decision-making framework. The analogy of the brain as a muscle, where synaptic connections are strengthened or weakened by experience, offers a powerful, actionable insight into the concept of neuroplasticity. This perspective effectively bridges the gap between abstract philosophical introspection and concrete brain mechanics. Understanding thought as the result of a coordinated "orchestra of cognitive functions" helps demystify the internal "guion" that the author describes. This strong scientific anchoring provides a solid rationale for the mindfulness and self-awareness that the author implicitly promotes, moving the argument beyond mere reflection into the realm of biological self-improvement.
The idea that we are often "hostages of our own mind," driven by the 'autopilot' and the 'ghosts of the past,' truly resonated with me. The practical challenge this presents is immense: how does one consciously intercept a deeply engrained decision being run by that 90% unconscious 'software,' particularly when dealing with entrenched fears or deep-seated cultural beliefs? The article poses the vital question—are you ready to start recovering control?—but the practical methodology for doing so seems elusive. I believe future exploration on this topic should focus heavily on the concept of metacognition briefly mentioned, offering concrete, day-to-day techniques that move beyond basic awareness. We need a robust toolkit for dismantling those 'creencias ajenas' that subtly shape our lives without our conscious consent.
While the article’s intention to promote self-awareness is certainly commendable, I must voice some skepticism regarding certain quantified details and the subsequent conclusions. The heavy reliance on the statistic that 90-95% of thought is unconscious is widely debated in cognitive science and risks oversimplifying the complexity of how System 1 (fast) and System 2 (slow) thinking interact. The article also presents the argument that all unconscious thought leads to unfree choices, which requires deeper scrutiny. In many high-stakes situations, our fastest, most intuitive, unconscious decisions are highly adaptive and effective for survival. The final appeal to "recovering control" risks framing a complex cognitive process as a simple matter of willpower, which might ultimately frustrate readers seeking realistic, long-term psychological change.
This analysis only briefly touches upon the critical role of Language and Culture in shaping thought, which I feel deserves much more profound focus. The article mentions adopted beliefs and social context, yet the deeper truth is that our subjective reality is fundamentally constructed by the linguistic tools and cultural narratives available to us. Thinking abstractly about concepts like 'justice' or 'liberty' (as mentioned) is impossible without these shared, external frameworks. To truly reclaim control over our "mental script," we must not only recognize our personal emotional ghosts but also confront the collective ghost—the deep, often unquestioned cultural and social assumptions that form the very foundation of our individual minds. This societal and cultural perspective is crucial for understanding why we adopt those "creencias ajenas" without a second thought.