El arte “Kintsugi” y la Resiliencia


Levante la mano quién nunca tuvo una situación de dolor, aquel que hace sentir que algo se rompe dentro nuestro y que a partir de este momento ya no somos los mismos. De este tipo de golpes la vida está llena, algunos más leves y otros singularmente muy fuertes a tal extremo que sentimos que todo nuestro ser se desintegra. Queda siempre esta pregunta:
¿Podré alguna vez salir de este estado?

¿Qué es la resiliencia?
En términos simples, la resiliencia es la capacidad de adaptarnos y superar situaciones difíciles, traumas, dolores emocionales, tragedias, amenazas o fuentes de estrés significativas. Es como un resorte: cuando algo nos golpea, podemos volver a nuestra forma original, e incluso salir fortalecidos. 

Pero que sucede cuando no tenemos la fuerza para recomenzar después de haber sufrido un gran golpe en el camino de la vida y cuando todo el horizonte se tiñe de obscuro y perdemos el camino.


¿Por qué es importante la resiliencia?
La resiliencia nos ayuda a:
Superar crisis: Nos permite salir adelante después de experiencias difíciles.
Mejorar la salud mental: Reduce el estrés y la ansiedad.
Fortalecer las relaciones: Nos permite conectar mejor con los demás.
Aumentar la autoestima: Nos hace sentir más seguros y capaces.
Alcanzar nuestras metas: Nos da la fuerza para seguir adelante.

¿Cómo desarrollar la resiliencia?
Cuida tu salud física y mental: Duerme lo suficiente, come bien y haz ejercicio regularmente.
Cultiva relaciones positivas: Rodéate de personas que te apoyen y te quieran.
Practica la gratitud: Enfócate en las cosas buenas de tu vida.
Aprende a manejar el estrés: Practica técnicas de relajación como la meditación o el yoga.
Busca ayuda cuando la necesites: No dudes en hablar con un terapeuta o un mentor.

Lo esencial en esta vida es vivir. Si, vivir, que no es lo mismo que sobrevivir.
Nuestro ser interior muchos lo compararon con una vasija de fina porcelana decorado con magestuosos paisajes de colores y cullo presio es inestimable. En algun momento de nuestra vida esta vasija se cae y se rompe en centenares de pedazos. Alli surge la gran pregunta ¿como continuamos el sendero, destruidos por el dolor de la vasija rota?

“Kintsukuroi”. El arte japones de curar las heridas emocionales:
El arte “Kintsugi” / “金継ぎ”, qué en japonés significa: “carpintería de oro”
Consiste en una técnica japonesa, para arreglar las fracturas de una pieza de porcelana, utilizando un barniz de resina, espolvoreando o mesclado con polvo de oro, plata o platino; dando a la pieza después de haber sido reparada con este proceso un valor superior al de la pieza intacta.

Este arte surgió en Japón en el siglo XV. Al inicio solo fue el resultado del trabajo por parte de unos artesanos japoneses, al reparar dos tazones de porcelana que se habían roto. Fue tal el suceso de dicha labor que luego algunos rompían apropósito piezas de porcelana, para luego ser reparadas con dicho sistema y así aumentar su precio.

Mas tarde algunos monjes sintoístas tomaron este tipo de arte, el de reparar piezas de porcelana que han sufrido una rotura, uniendo los pedazos con una amalgama de oro, dando así a la pieza un valor mucho mayor que la originaria. Los monjes dieron a esta técnica un valor espiritual muy especial, el cual tratare de trasmitirlo a continuación.

Para estas milenarias culturas, el ser intimo de una persona era representada por una pieza de porcelana, increíblemente bella, esta puede ser un jarrón, una vasija, un plato, una fuente, un baso. 

A lo largo de la vida esta pieza de porcelana sufre golpes, caídas y es así que nuestra preciosa vasija de porcelana se triza, y con las constantes caídas, se termina por romper y así, deja de ser aquella preciosa vasija originaria.

Cada uno de los que están leyendo este articulo, interiormente me pueden confirmar, que, a lo largo de la vida, hay tantas caídas que estas se transforman en trizaduras que poco a poco van rompiendo nuestro ser interior. Aquí la lista de trizaduras y golpes es personal, cada uno puede componerla con tan solo cerrar los ojos. Una perdida de un ser querido, de un Padre, de una Madre, un Hermano. La perdida de un Hijo, esta si que es una trizaduras en nuestro ser interior, tal vez es uno de los golpes mas fuertes. La perdida de esposo u esposa. La perdida de un Amigo. Como que cada una de estas perdidas se llevan con si, un pedazo de nuestra Alma, de nuestro ser interior.

Luego están las mas leves, pero no menos destructivas, como la perdida de aquellos bienes que forman parte de nuestras vidas: nuestros bienes, el trabajo, la reputación, la credibilidad, la salud, la seguridad. Aquí la lista se puede hacer muy larga, pero cada uno la puede completar.

El hecho es que, en cierto momento de nuestra vida, y aquí no importan los años, nos podemos encontrar con nuestra vasija de cerámica de nuestro ser interior “Nuestra Alma”, en el mejor de los casos, con trizas y en otros, solo un montón de pedacitos.

Aquí es en donde aparece en algún momento de nuestra vida el “Kintsugi”, o como lo quieran llamar. Aquella capacidad interior, capas de poder soldar los pedacitos de nuestro ser interior “Nuestra Alma”, con filamentos de oro, dándole así no solo una belleza nunca vista, sino, una nueva resistencia antes desconocida.

Para los mas jóvenes que están leyendo este articulo, pueden encontrar la verificación de cuanto digo, en algunos ejemplos que tal ves estén a vuestro lado: los Padres, los Abuelos. En ellos pueden ver el arte desconocido del “Kintsugi” hecho realidad a través de los años. De hecho habrán notado que ante una dificultad, los mas jóvenes caen en la desesperación y en el desorientación; en vez los mas viejos siguen mirando el mundo con tranquilidad y diciendo aquello que aprendieron de la vida, con un: “no te aflijas, que esto ya va a pasar”…

Sin duda para lograr este arte, es importante en muchas ocasiones no hacerlo solos ya que el ambiente que nos rodea influye y ayuda; pero no necesariamente. Aunque estemos solos podemos lograrlo.

Un nombre que en occidente da dado a este arte, luego de los avances en la psicología del siglo pasado es: la “Resiliencia”.
La definen como la capacidad para adaptarnos en situaciones adversas. Esta palabra viene del latín “resilio”: volver de un salto, resaltar, revotar. 

Algunos se preguntarán como ser más “resilientes”. Bueno aquí la cosa se complica, ya que tendríamos que escribir un libro solo de este tema. Pero podemos encontrar mucho material que hay a disposición. Sin duda una buena forma de iniciar es cultivando nuestro: “Ser interior”, nuestra “Alma”.  Esta es nuestra compañera de viaje inseparable y se puede agrietar, despedazar y tal vez romper, pero ella es indestructible.

Las formas para cultivarla son muy amplias, cada religión en la historia ha desarrollado métodos para acrecentarla, pero no es un tema que sea de exclusividad religiosa.

Hace un tiempo, y hablando de este tema con un amigo más joven, éste me pregunto: Todo es muy lindo, pero: ¿Para que sirve, en definitiva la vasija de porcelana, remendada con oro?. La pregunta me sorprendió y me tomo desprevenido, porque yo no lo había pensado. 

Creo que la figura de la vasija es su fin practico, que es, que con ella podemos dar de beber a los demás. No es para nosotros sino para el otro. Y aquí esta el gran misterio de la vida: “Nosotros somos, si somos para los demás”. Y seremos más resilientes en la medida que nos damos a los demás.

Marcelo Leppez Sánchez 




Tomás Navarro es un psicólogo y escritor español especializado en temas de resiliencia, gestión emocional y desarrollo personal. A lo largo de su carrera, ha trabajado con adultos en procesos de coaching y desarrollo emocional, buscando ayudar a las personas a enfrentar los desafíos de la vida diaria.



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Comentarios

Marco dijo…
Ho molto apprezzato questo contenuto e il consiglio per il libro! Sviluppare la resilienza è un aspetto essenziale per una vita sana ed equilibrata, grazie Marcelo!
Grazie a te Marco per la tua risposta e continuiamo a vivere questo attimo presente provando ad essere più resilienti.

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