Ciencia, Nexus, Física e Inteligencia Artificial

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En sus libros Sapiens, Homo Deus y en el reciente Nexus, el pensador israelí Yuval Noah Harari desarrolla una idea clave para entender el mundo de los últimos quinientos años: el matrimonio entre el capitalismo y la ciencia es indetenible, y ello conlleva el riesgo de que el desarrollo científico genere nuestra propia extinción como especie, en la medida en que la ciencia quede fuera de nuestro control.
Para hacer más inquietante esta hipótesis, Harari subraya que esta tendencia se está acelerando notablemente con la Inteligencia Artificial (leer Nexus puede quitarle el sueño a más de uno), y él mismo es uno de los cientos de notables que han pedido públicamente que los gobiernos tomen medidas para limitar ese desarrollo.
Es imposible saber si está acertado o equivocado, pero esta semana se anunciaron los ganadores del Premio Nobel de Física y, si yo no interpreto mal, lo que se ha premiado va justamente en la dirección que tanto le preocupa a Harari. Es decir, que ese desarrollo científico sigue a toda marcha y, bueno, veremos cómo termina.
Transcribo parcialmente la noticia del anuncio, con subrayados míos: “El Premio Nobel de Física de este año fue para el estadounidense John Hopfield y el británico Geoffrey Hinton por sus descubrimientos fundamentales que permiten el aprendizaje automático con redes neuronales artificiales y que dieron su aporte a la inteligencia artificial (…)
El desarrollo del aprendizaje automático se disparó en los últimos quince o veinte años y utiliza una estructura llamada red neuronal artificial. Cuando hablamos de inteligencia artificial muchas veces nos referimos a este tipo de tecnología. Aunque las computadoras no pueden pensar, las máquinas ahora pueden imitar funciones como la memoria y el aprendizaje. Los galardonados en física de este año contribuyeron a que esto sea posible porque, mediante esta ciencia, desarrollaron tecnologías que utilizan estructuras en redes para procesar información”.
Después de leer lo anterior, que ya me iba llamando la atención, la noticia seguía con lo siguiente: “El aprendizaje automático se diferencia del software tradicional, que funciona como una especie de receta. El software recibe datos, que se procesan según una descripción clara y produce resultados, muy parecido a cuando alguien recoge ingredientes y los procesa siguiendo una receta para hacer una torta.
En lugar de esto, en el aprendizaje automático la computadora aprende con el ejemplo, lo que le permite abordar problemas que son demasiado vagos y complicados para ser manejados mediante instrucciones paso a paso, explicaron desde el comité del Nobel”. Insisto: en los fundamentos del Nobel se elogia que “la computadora aprende con el ejemplo”. ¿Cuáles podrán ser las implicancias de eso?
No tengo conocimientos para opinar sobre lo anterior, pero leer la noticia del Nobel me hizo acordar a “2001: Odisea del Espacio” (Stanley Kubrick, Arthur C. Clarke) con la famosa HAL 9000 que tomaba el control de la nave. ¿Nos pasará eso con la Inteligencia Artificial? Nadie lo sabe. Porque quizás también nos revele una fórmula para producir alimentos baratos y eficientes o nos provea soluciones tecnológicas accesibles para combatir enfermedades mortales.
El mismo Harari, en Sapiens, cuenta cómo el vapor estuvo siglos frente a nuestros ojos sin que nos diéramos cuenta de que podía ser una fuente formidable de energía, por lo cual se me ocurre que la IA también nos podría iluminar sobre muchas cuestiones de ese tipo. O no, quién sabe. O todo junto, lo bueno y lo malo, al mismo tiempo. No tenemos forma de adivinarlo, así que paciencia y a disfrutar mientras se pueda.
Mauricio Llaver
Escritor y periodista argentino
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Comentarios
Marco / Italia
El premio al Nobel 2024 es por el aporte que hoy quieren reconocer a alguien que aportó hace un montón de años atrás a éste camino en IA. Tal vez un visionario, tal vez no tenía idea hasta donde llegarían sus estudios. Esperemos que todo lo negativo que se desprende de este tema no se cumpla.
Patricia Manganelli / Mendoza – Argentina