Emigrantes, hoy como ayer. #037
El aroma de las viñas anunciaban que la cosecha ya esta cerca. Ya el calor del verano se había encargado de hacer madurar las uvas convirtiéndolas en frutos perfumados y de un sabor dulce que a lo largo de los años nunca mas olvide.
En los últimos días, en la finca en donde vivía, se habían dado muchos cambios. Se habían limpiado los galpones, se había cortado el pasto al redor de la casa, se habían ordenado las maquinas, y los corrales de los animales estaban bien cuidados. Algunas de las paredes de los corrales se habían pintado con cal para no solo darles un color mas alegre, sino para desinfección. Toda la finca estaba preparada para hacer la vendimia. Todos los años se repetía el mismo rito, siempre en las mismas semanas y esto no solo sucedía en mi casa, sino en todas las fincas de los alrededores y en la mitad de mi provincia “Mendoza”.
Pero aun faltaba algo muy importante. Aquella tarde oí decir a mi padre: “bueno, ya estamos listos. Mañana llegan”. Era la llegada de los trabajadores golondrina que venían desde las provincias del norte argentino y muchos de los países limítrofes. Venían para realizar la vendimia.
Aquella mañana me desperté muy temprano, era aun oscuro, pero ya se dejaban oír los gritos de saludos, las carcajadas de jubilo. De pronto mi tranquila casa, se convirtió en un inicio de fiesta que duraría semanas. Habían llegado los trabajadores golondrina, muchos de ellos emigrantes, eran todos grupos familiares compuesta casi siempre, por los abuelos, aun fuertes y seguros, sus hijos mayores, algunos ya con su familia propia, los adolescentes, imposible de contar y acordarse el nombre, los niños mas chicos, que el año anterior recuerdo que ni siquiera caminaban y al final de la lista, los neonatos. Eran entre 40 y 50 personas. Los saludos y presentaciones duraron todo el día.
Rápidamente se ubicaron en los galpones y algunos hombres jóvenes iniciaron hacer algunas fogatas para recibir la noche. Esa noche vi reunirse a mi padre con el mas anciano de los trabajadores golondrina. Estaban solo ellos dos en una mesa en el patio debajo de un almendro. Allí estaban hablando de todo el grupo, el precio convenido del tacho de uva “unidad de medida para la recolección de uva”, los tiempos en días para finalizar la cosecha, algunas normas de comportamiento básicas para una buena convivencia con un grupo tan numeroso, la demarcación de algunos limites de transito, dentro de los corrales de los animales y en mi casa. En fin, bajo la luna que iluminaba todo, mi padre y el jefe anciano habían establecido un pacto que se sello con un apretón de manos, nada mas noble y mas sagrado en donde todos los presentes aceptaron en silencio y con alegría, porque seria aquel pacto que garantizaría el trabajar en paz por toda la cosecha.
Aquel verano, en aquella cosecha me hice de muchos amigos, que me ensenaron algunas palabras en “aimara” y en “quechua”, encontramos tiempo en los intervalos para ir a cazar y bañarnos en el rio “cosa que estaba prohibida”, pero nosotros asumíamos el riesgo.
Eran días de muchísimo trabajo, desde la salida del sol, hasta su ocultamiento. Llegaba a la casa solo con un deseo, dormir. Pero esto no sucedía tan rápidamente ya que las guitarras iniciaban a sonar con melodías lejanas y músicas que eran nuevas para mis oídos. Danzas alrededor del fuego, canciones en lenguas desconocidas. Alguno de mis nuevos amigos me traducían sus letras en aimara. Todas las canciones, hablaban de lo mismo. De la alegría de las familias que iban a los campos a la cosecha. De la mujer niña que conoció a un joven trabajador y que volvieron a su aldea para formar una familia. Los niños que pisaban las uvas para hacer el primer vino. El caballo en furia que corre en la noche bajo el claro de luna.
Todas poesías, con sus cantos. Al final alguno de los trabajadores me recogía en brazos y me llevaba a mi casa donde mi madre desde la puerta había contemplado ella también aquella fiesta.
Los trabajadores golondrina, aquel nombre de golondrinas les fue dado porque como las golondrinas, ellas viajan por miles de kilómetros siguiendo el calor del verano y luego vuelven a sus nidos de donde partieron. De la misma manera los trabajadores golondrinas que venían para realizar la cosecha de la uva; terminada la temporada se trasladaban a otra provincia para trabajar con la soja, después a otra para la caña de azúcar, el café, el tabaco, para regresar a sus casas de donde habían partido meses atrás.
La migraciones de personas han existido siempre desde que antes de que el hombre fuera “sapians” y esto posiblemente continuara en el futuro. Los motivos,,, los más variados que podamos imaginar: por el trabajo, para buscar mejores oportunidades, para huir de las guerras y la esclavitud, por motivos políticos y religiosos. Existe un motivo no menos trágico que son los provocados por las inclemencias de la naturaleza y los cambios climáticos. De estos últimos hemos sido testigos, siguiendo las noticias en centro América. También las oleadas migratorias que atraviesan el Mediterráneo para llegar a Europa en búsqueda de una mejor vida. Se suma a la lista los de países en guerra en Medio Oriente.
Todos los años se mueven millones de personas como un gigantesco remolino de golondrinas hacia tierras mejore. No todas llegan a destino. Muchas quedan en camino. Muchas mueren por sus alas rotas, otras por los cazadores otras por los predadores.
Hace poco festejamos la Navidad, generado en medio de un evento migratorio ya que las personas de todo Israel se trasladaban cada uno a su lugar de origen, porque se estaba llevando a cabo el gran censo promovido por el imperio romano. Luego la nueva familia: “José, María y Jesús” huirían como refugiados políticos en Egipto, según algunos últimos estudios, es poco probable que hayan llegado a Egipto, pero si es probable que se hayan establecido en la Franja de Gaza, cerca de “El Arish”.
En la historia y también hoy, la diferencia la hacen las personas del lugar que reciben con respeto al emigrante, para brindarles ayuda según las posibilidades. También la historia a sido testigo de los pueblos y países que han sabido recibir a los emigrantes, incorporándolos a sus pueblos. Estos se han visto beneficiados en el futuro. Han visto un enriquecimiento de la cultura un aumento de la producción y sobre todo a una disponibilidad a tener una mente abierta a los cambios que muchas veces la vida nos sorprende.
Todo el contrario para quien cerró las puertas y por miedo a la intrusión, a la invasión, al miedo porque el otro es distinto, también con ellos la historia fue y es testigo de decadencia, de ignorancia y de extinción.
Emigrantes hoy como ayer es uno de los grandes desafíos de los pueblos, de las naciones, pero también el desafío personal cuando me encuentro con una persona por la calle y esta es un emigrante, o tal ves la cajera del supermercado que es de otro país. Es muy facial la discriminación, o el ignorar. Este ultimo es el mayor desprecio hacia un ser humano.
Luego si podemos adornar nuestras casas con un sin fin de luces en nuestros pesebres de Navidad, pero que serán una mentira iluminada.
En ves, solo vasta una sonrisa, o un buen saludo, para acoger al otro y entonces si, la navidades tendrán un sentido, en aquella Navidad, que festejamos a una pequeña pareja pobre que tuvieron un hijo en un establo cuando eran emigrantes en la puertas de Belén.
Algunos link recomendables
Link de una actividad con emigrantes, por Silvano Roggero
Articulo de Ciudad Nueva Argentina

























Comentarios
Relatos increíbles!!!
Descripciones increíbles!!!
Historia al por mayor....y fotos increíbles!!!
Impresionante artículo!!!
Muy buena la descripción de la finca de tu papá!!!
Abrazo!!! mario
"No borders!" siempre
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Molto bella l’esperienza della fattoria, ben raccontata, ..traspare la vita vissuta con le sofferenze, le speranze,il sudore versato per le necessità ed i bisogni di sopravvivenza..
Vero è che l’uomo sin dalle origini ha attraversato confini e confini, con la speranza di nuova vita . Ancora oggi è così..Purtroppo oggi l’emigrare è diventato un fuggire da distruzione e guerra e paura...
Accogliere, è la possibilità che si ha ,pensando che è come accogliere la famiglia di Nazaret che cerca aiuto...
Un abbraccio
También la idea conclusiva de tu artículo, la había intuido hace mucho, pero verla en voz alta con tan bellas palabras, me ha confirmado tener la perla preciosa de saber dónde está la Navidad, y no sólo en diciembre. Gracias amigo, tu narrativa es un gozo al corazón y un reto a las diferentes partes de la mente. Qué gusto que me convidaras y te lo agradezco.
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Atrapante!!!!
Con tus vivencias personales nos transportable en el tiempo y en situaciones q muestran los "xq" de una forma de vida posiblemente NO ELEGIDA para poder sobrevivir!!!
Y también una gran reflexión frente a las realidades existentes HOY.... q fueron puestas de relieve en un relato fotográfico impresionante!!!
Realidad actual q a veces preferimos ignorarla como lo hacemos con la llegada del Niño Dios ...cubriéndola con superficialidades.
Gracias Marcelo por todo lo contado y sobretodo por lo compartido.Siento que pusiste en común esa parte de tu infancia tan rica .Me pareció estar ahí , sentir los aromas y escuchar las canciones...
Gracias por que después de hacernos tocar el alma de esos grupos golondrinas y sentirlos tan cerca ,nos introdugiste en la conciencia de los inmigrantes de momento presente uniendolo al corazón de la Navidad.
Gracias!!
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Querido Marcelo, que enriquecedor saber de tu adolescencia.Cdo te conocí no me hubiera imaginado que tenías esta riqueza de experiencias.
El apretón de manos del jefe de los trabajadores golondrina y Félix, tu papa, me emocionó.Conociendo a tu padre entendí la calidad y fidelidad de ese apretón.!!
He disfrutado cada detalle con cierta envidia de no haber estado allí.
En cto al tema de la emigracion, te cuento que en Tenerife donde vivo, tuve la suerte de compartir amistad con los muchachos que llegan de Africa en patera.
Abdoul , mi amigo, me conto su viaje en patera dde vio saltar gente por la borda por una ola q se los llevaba...., el se quebro una pierna y permanecio asi mucho tiempo hasta ser rescatado...en fín, lo mas parecido al infierno ,como el me dijo.
Aún asi esa situacion le hizo sentir que Dios a pesar de eso existe y es Bueno🙏.Esto último , nos ha unido en 10 años de amistad, cada uno con su religión, pero con esta certeza.Simple pero muy sólida y vivencial.Me toco ver la muerte de frente y creo igual que el.
Algo importante en la amistad con el, es que fue dentro del centro dde enseñe castellano y tbn fuera, (dde el y todos los muchachos tienen muchas dificultades).Ahi se forjo la amistad ademas de en la fe.Hoy esta casado con dos hijos.
Como bien decias Marcelo la indiferencia es una actitud que hiere a un emigrante.
Nuestra Madre Maria y San José estaban desprovistos de...
seguridad economica,
amigos o familia que te protejan o ayuden, y con aspecto de emigrantes pobres...sentidos como un peso,objeto de la indiferencia o sugiriendo miradas de desconfianza.
Y a pesar de eso tenían "" a Jesús, tenían al Amor ""....entre ellos.
Gracias Marcelo!
Que bien hace compartir como lo haces tus vivencias y reflexiones!
Un fuerte abrazo en Jesús! 🍀🍀🍀
Que hermoso recuerdo de la niñez! Recuerdo una maestra en el primario que nos decía "somos distintos y eso nos hace iguales", todos tenemos los mismos derechos, no conocemos la historia de la otra persona, por eso hay que tener empatía por ella. Muchos somos de familia de inmigrantes en Mendoza, de Italia y España principalmente. Tenemos que abrir las puertas y los corazones al mundo para avanzar! Saludos Marcelo!