Los beneficios de la práctica de la cerámica



En los trabajos domestico tales como hacer la masa para el pan u otras comidas con la base de harinas y un poco de agua, tal vez se encuentran en la sima de las formas de cocina más simples y más bien aceptadas por todas las culturas a lo largo y ancho de los cinco continentes. 

Sus recetas y particularidades se esfuman en aromas, cada uno realizado con las cosas que se tenían en ese momento; primero orneadas por el sol y luego por el calor del fuego que permitió la rápida cocción de los alimentos. Estamos hablando de los orígenes de nuestra especie así es que nos ahorramos los ceros detrás de un numero para hacer sencillas las cosas.



Por aquella época surgió la necesidad de un lugar donde guardar ya sea el agua, como los alimentos. Fueron perfectos los recipientes hechos con calabazas, eran livianos, había en abundancia y tamaños y sobre todo fácil de transportar. Con el nuevo uso del fuego se complicó el querer calentar algún alimento dentro de la calabaza ya que esta también se quemaba. Hasta que se descubrió la brillante idea de fabricar una especie de calabaza, pero de barro. Una vez moldeada y colocada sobre el fuego, esta se endurecía y luego se convertía en un recipiente perfecto para poder cocinar. Desde aquí nace una nueva era en la historia de la humanidad, la capacidad de cocinar alimentos es decir de hacerlos más digeribles fuera de nuestros cuerpos para luego digerirlos en manera más eficiente. 

El siguiente paso vino con el tiempo, el hombre no necesitaba un intestino tan largo para digerir los alimentos, sino más corto esto ayudo a todo el organismo en aumentar la masa craneana, para acumular más información, lugares de cacería. Tener el mapa de las manadas de animales y sus lugares de pastoreo, saber dónde se encuentran los árboles con buenos frutos y evitar las zonas de animales peligrosos. Se dio inicio a la era de la información y esta debía ser acumulada en un lugar más grande, en tan solo 400 mil años pasamos de poseer 600 centímetros cúbicos de cerebro a más de 1100 de nuestros cerebros.  
Extracto del libro de Alexandre Stern, “El Simio Cocinero”

https://plentempe.blogspot.com/2023/08/el-simio-cocinero.html

  
Fue un poco, así como la alfarería y la cerámica se desarrollaron en todos los lugares por donde el hombre camino. Tal vez como pocas esta actividad nos lleva y nos transporta a nuestros orígenes.
Basta solo observar a un niño jugando en el jardín, apenas puede inicia a mesclar tierra con agua para realizar su obra de arte.

Es tal vez por ello que luego de adultos si queremos retomar estas nobles labores, tal vez en un taller de cerámica o simplemente cambiando la tierra a una maseta de una planta de nuestro jardín, sentimos dentro nuestro una leve sensación, como si estuviéramos haciendo algo muy importante, una leve percepción de tranquilidad y como si en ese momento fuéramos más auténticos.



Una persona conocida que inicio un taller de cerámica en su barrio me contaba que las clases duraban 2 horas y uno de los requisitos era de silenciar los celulares para no interrumpir a los que están allí cerca; esta idea a ella no le simpatizaba mucho ya que constantemente observa el celular cada vez que le llega una notificación de sus 6 aplicaciones preferidas; pero esta vez asumió el reto y no solo silencio su teléfono, sino que lo apago.  Lo más significativo fue cuando llego a su casa, realizo la cena y cuando llego su marido este estaba alarmado porque no respondía a su celular. Cuatro horas con el celular apagado. Actualmente en las lecciones de cerámica solo silencia el celular.

A continuación, transcribo una experiencia que me enviaron, y decidí dejarla como me fue enviada en donde se recalca los beneficios de esta noble arte, que está al alcance de todos. 
 


En mi caso particular llegué a la Cerámica, no porque siempre me fascinó este arte. Fue una etapa de transición…una etapa finalizada y donde me encontraba totalmente desorientada, porque no esperaba una realidad como la que vivía. Si bien la incertidumbre nos marca a diario, también contamos con certezas. Y en esa búsqueda llegué a esta noble práctica, que se convirtió en un pilar muy importante que me ayudó a sanar, porque me sacó del constante pensamiento de creer que no tenía salida. Lo fundamental es que necesitaba cultivar la paciencia y éste arte es lo que permite con cada una de las etapas a desarrollar, desde imaginar la pieza, dibujar, obtener el material adecuado (Arcilla), la preparación de la pasta a través del amasado,  ejecutar la pieza, el posterior secado y dependiendo de ello en qué momento del proceso de secado elegimos una técnica de decoración, elección de colores y diseño,  el bizcochado (cocción), podemos realizar impermeabilización de la pieza si el fin es utilitario. Todos los procesos llevan su tiempo, esto nos permite educar o controlar nuestra ansiedad, nos hace estar en el presente sí o sí. 



Desde que me dedico a realizar esta práctica artesanal, mi mente, mi ser, están más sintonizados, más enfocados en el hacer del momento.  Ésta práctica la acompaño con la respiración controlada, la oración y caminatas matutinas de una hora.  Mi forma de afrontar los desafíos diarios ha cambiado. Aquietar la mente, conducirla paulatinamente para adquirir hábitos de vida saludables, nos proporciona con el transcurrir el tiempo ventajas y beneficios que repercuten en nuestra calidad de vida. Recalco que lo fundamental es la paciencia, que, si no la tenemos, la adquirimos y si la poseemos es una paso adelante.

Patricia Manganelli / Artesana
Mendoza, Argentina

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Comentarios

Victor Agudelo dijo…
Muchas gracias por las experiencias positivas que yo tambien he experimentado y son terapeuticas!
Denise dijo…
Hermoso artículo, es efectivamente un arte sanador. Felicitaciones, muy bellas las obras. Saludos!

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