El pájaro de la miel. #003

 

El calor era abrumador bajo el bosque tupido en un mar viviente de plantas de tonalidades verdes; flores de todos tipos colgaban de las enredaderas que adornaban como guirnaldas que  decoran una fiesta. Nuestro paso era lento ya que se hacía pesado por la humedad, se formaban adelante nuestro pequeñas nubes de vapor, era la selva paraguaya que estaba respirando y dando vida a un universo se seres vivos.

Delante nuestro caminaban sin cesar dos guías Manjui, conocedores de estas tierras en donde han vivido por miles de años. Este pueblo sabio de la naturaleza, logran captar con sus sentidos todo lo que ocurre a su alrededor, sonidos, perfumes y cambios en el aire, todo esto les sirve para poder actuar y sobrevivir. Cualquier persona que no es de aquí se encontraría con el fin de su vida en dos días. No vimos grandes animales a los que yo buscaba, con el mito de la selva salvaje, pero si estaban siempre presentes sus habitantes infaltables, a toda hora del día y de la noche: los insectos. Algunos voladores, otros saltando, otros que caminaban por los troncos de los arboles haciendo autopistas de doble sentido, otros por tierra mesclados entre las hojas secas los musgos y un infinito velo verde.

En un momento determinado vimos sobre nuestras cabezas un pequeño pájaro, este se movía de un lado a otro en nuestro camino posándose sobre alguna rama, emitiendo su silbido y batiendo sus alas. Este nuevo amigo de viaje llamo la atención de las guías Manjui, quienes se detuvieron y conversaban entre ellos. A parte de los guías, nosotros éramos cuatro y también nos detuvimos a cierta distancia sin saber que sucedía. Nuestro traductor se adelantó y hablo con ellos; luego regreso y nos comentó lo que pasaba. Habían encontrado un “pájaro de la miel”. Nos contó que este era una pájaro sagrado para la cultura del lugar y según la costumbre cuando aparece hay que pagar el peaje en el camino que se está haciendo.     

Este pajarito es experto en localizar colmenas de abejas silvestres. El localiza a las abejas recolectoras y las siguen cuando regresan a la colmena.  El problema que tiene el pobre pajarito es que no puede entrar en los nidos paras robar el panal por dos motivos: uno, porque a veces el agujero de entrada es diminuto. Segundo, y más importante, porque sería atacado por las abejas.  Así que, en lugar de lanzarse como un suicida sobre el panal de rica miel, vuela en busca de una persona que se encuentre cerca y llama su atención. Una vez que ha logrado llamar la atención del humano, lo conduce hasta donde se encuentra la colmena.. 

Lo mas interesante de esto es que los guías saben de las habilidades de este pájaro y entonces continuaron el camino siguiendo el pájaro; obviamente nos desviamos de nuestro camino. Después de unos minutos las guías habían encontrado la colmena que colgaba de la rama de un árbol. Enseguida iniciaron a buscar ramas y hojas secas; uno de ellos corto una enorme hoja verde a la cual inicio a enrollarla y le dio la forma de un tubo. Luego molieron las hojas secas y la colocaron dentro del tubo y en uno de los extremos le encendieron fuego. Luego que hicieron este enorme cigarro humeante se acercaron a la colmena y con gran habilidad hicieron un agujero en ella; en segundos salieron centenares de abejas y en ese instante colocaron el extremo del cigarro cerca de la perforación y del otro lado soplaban emitiendo un espeso humo blanco. Las abejas poco a poco fueron espantadas y fue entonces que con un cuchillo cortaron un buen trozo del panel de la colmena que pusieron sobre unas hojas. Luego las guías caminaron hacia nosotros que estábamos a distancia de seguridad; antes de llegar cortaron una porción y la dejaron en un tronco de un árbol. Inmediatamente el pájaro se acercó para darse un festín.   

Así fue que nosotros saboreamos la miel exquisita del panel y el pájaro recibió el pago por el peaje a nuestro destino.

La práctica de esta tradición se pierde en la noche de los tiempos y evoca a la convivencia en medio de la naturaleza en donde todo está en su justo equilibrio.

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Comentarios

Patricia Manganelli - 14 mayo, 2020 at 12:05 am

Hola Marcelo!! Hermoso. Otro día más de aventura!! Buenísimo!! Saludos amigo!!😊👍
Gabriele Palocci - 14 junio, 2020 at 2:19 pm
Le api sono un bellissimo esempio di come la natura sia straordinariamente affascinante e completa! Hanno un organizzazione unica e ognuna svolge un ruolo preciso per la sopravvivenza del loro sistema.
Un abbraccio !
Unknown dijo…
Hermosa historia! y que suerte haberse encontrado con un ser tan maravilloso. Muy inteligente el pajarito, saludos Marcelo!
Paco Ayon dijo…
Gracias Marcelo por este gran relato pero sobre todo por la capacidad de gratitud de los habitantes de la selva para cuidar su entorno y seguir las tradiciones ancestrales
Gabriel Ferrero dijo…
Maravilloso este relato Marcelo! Me interesó mucho! Un fuerte abrazo!
Unknown dijo…
Buenísimo Marcelo!!! Un fuerte abrazo

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