De la máquina de vapor a la IA

Claves para comprender la encíclica «Magnifica Humanitas»

La Carta Encíclica «Magnifica Humanitas» (Grandeza de la Humanidad) es un documento pontificio de profunda antropología cristiana que aborda la dignidad humana frente a los desafíos tecnológicos y morales del siglo XXI. 

Para realizar un comentario a tal documento tan importante y para que su mensaje sea comprendido en su total dimensión histórica, antropológica, social y espiritual en el presente, creo que sea necesario hacer una introducción, desde ya les digo que no será simple. 

¿Por qué es necesario una introducción? Muy simple, porque corremos el riesgo de, si la logramos leerla toda entera, no entendamos el verdadero sentido que esta signifique para nuestra época y así quede archivada junto a otros libros no leídos en nuestra biblioteca, con el conformismo de que ya la conocemos.

Es por este motivo, que los invito a realizar un viaje mental en el pasado, en otra época, aquella que tal vez hemos visto en alguna película, leído en libros o escuchada en narrativas por alguno de nuestros abuelos. La época de finales de 1800, un poco antes 1890.
 
Para realizar este viaje deberemos hacer un esfuerzo y el primero que les pido es de contar con 30 minutos de vuestro tiempo y puedan colocar el celular en modalidad avión. 

¿Ya lo hicieron? Entonces estamos listos para este viaje, iniciemos.

Viaje en una época sin cables:
Describamos un día cualquiera en una casa de familia que vive en una gran ciudad: Londres, Madrid, Paris, Lima, Buenos Aires o el pueblo que ustedes quieran.

El sol da el inicio al día, y la madre despierta a los hijos para que se preparen para ir a la escuela. El padre ya hace 2 horas que ha salido del hogar para ir a trabajar a la fábrica de harina.

Suena la primera campana de la Iglesia más cercana para indicar que se da inicio a la jornada, porque en aquella época no se usaban los relojes, o eran pocos los que lo poseían, los tiempos estaban marcados por las campanadas de las iglesias. Los chicos entraban a la escuela, las madres iban al mercado para ver que conseguían, para comer y recogían de paso leña para la cocina.

Las calles en el mejor de los casos con adoquines de piedra dejaban sentir el estruendo de los carros tirados por caballos o bueyes y si eran de tierra, había zanjas a los costados donde corría agua de las letrinas, las calles estaban repletas de barro, mesclado con excrementos de los animales de tiro y en el mejor de los casos en las tiendas grandes u Iglesias colocaban tablas para que atravesasen las calles para que la gente cruzara.   

También estaban las sirenas de las fábricas que indicaban la hora de entrada y de salida. La jornada de trabajo exilaba de 10 a 12 horas en el mejor de los casos y en otros hasta 14 o 16. 

Los hombres trabajaban en las fábricas, minas y el campo y también los niños que no iban a la escuela ya desde los 8 años a la par de los hombres solo que el salario para ellos era de la mitad.

La mortalidad infantil era muy común en los lugares de trabajo, en donde había una fosa común y allí se lo llevaba simplemente y luego alguien avisaba la familia, si poseía alguna.

El aire era irrespirable por las máquinas de vapor propulsadas por carbón.

La fuente de información eran los diarios, que la mayoría de la gente leía una semana después que los más adinerados lo habían comprado y habían terminado para realizar algún paquete o encomienda.

Los trenes habían iniciado a abrirse paso en Europa uniendo las ciudades y de repente esta invención pasa a América, en donde las distancias se median en miles de kilómetros. Se iniciaron a construir las líneas ferroviarias de un extremo al otro del continente, creando estaciones cada 200 km y esto dio origen a los pueblos de colonos que iniciaron a cultivar la tierra.

Este proceso de tal magnitud y progreso trajo consigo algo que nadie había calculado, y era el apoderamiento del territorio de los pueblos originarios, que se vieron invadidos de una manera hasta ese momento nunca visto. Sobre todo, en lugares muy extensos, como Canadá, Estados Unidos y Argentina. Hubo propuestas de tratados de paz, pero estos siempre iban en contra de los derechos de los pueblos originarios. Represarías de parte de los ejércitos, guerra de guerrillas, destrucción de las ferrovías y estaciones de trenes.

En la historia suceden hechos curiosos que van más allá de cualquier tipo de razonamiento y cálculo humano que nos podamos imaginar. Por ello les comento rápidamente un hecho. En 1831 parte desde Inglaterra una nave marítima muy bien equipada. La misión oficial del HMS Beagle en su segundo viaje no era científica en el sentido moderno, sino de carácter geopolítico, militar y comercial. Al terminar las guerras napoleónicas, el Imperio británico necesitaba rutas comerciales globales y seguras por descubrir. Entre las personas que viajaban había expertos marinos, geógrafos, oceanógrafos y había un puesto secundario para un naturalista, este puesto estaba asignado al famoso botánico de la Universidad de Cambridge “John Stevens Henslow”, era el mejor. Pero rechazó la oferta porque su esposa no quería que se alejara de casa por tanto tiempo. Sin embargo, él reconoció inmediatamente el potencial de su joven alumno y le recomendó. Nadie lo conocía, tenía solo 22 años era naturalista y su nombre era “Charles Darwin”. El viaje alrededor del mundo inició y este joven talentoso fue descubriendo, tomando datos, muestras, datos, apuntes e inició a componer un rompecabezas. Charles Darwin publicó “El origen de las especies” cuyo título original en inglés es “On the Origin of Species”, el 24 de noviembre de 1859. Fue una conmoción global no solo a nivel científico, también religioso porque desde aquel día, el hombre no descendía directamente de Dios si no de una larga parentela de chimpancés que evolucionaron en el tiempo hasta llegar a la versión que en este momento somos nosotros.  

Debido a las grandes desigualdades sociales de la época es en agosto de 1844 en París donde   Marx y Engels descubren que tienen una identidad absoluta de pensamiento en el así llamado "socialismo científico". Se temía el inicio de una revolución y los países que estaban en la lista para esto sucediese eran (Inglaterra, Alemania o Francia). La ironía de la historia, nadie supuso que esto se daría en Rusia años más tarde.

Ya en 1845, un intelectual y político argentino publicó un libro con el título “Facundo”, en donde en práctica decía que ante un proceso de desarrollo hacia la meta de una gran ciudad viendo las extensiones de los campos y las problemáticas con los pueblos originarios los pueblos se encuentran ante un dilema: “Civilización o Barbarie”. 

Este libro generó repercusiones en ciertos lugares de América en donde optaron por la “Civilización” pero esta suponía la eliminación casi total de los pueblos originarios que eran el mayor estorbo hacia el “gran progreso”. Fue este uno de los capítulos más tristes y vergonzosos en nuestro continente vistos hasta ahora. Tanto los ejércitos en US y en Argentina realizaron en forma sistemática y organizada la aniquilación de los pueblos por donde pasaba la nueva invención del ferrocarril. Y así en menos de 10 años se exterminaron el 80% de los indígenas en estos países con la “conquista del lejano oeste” en Estados Unidos y “la conquista del desierto” en Argentina.

La dinamita fue inventada por el químico e ingeniero sueco Alfred Nobel en 1867 y esto lo llevó a convertirse en la persona más rica del mundo. Cuando murió en 1896, dejó un testamento que dejó en 'shock' tanto a su familia como a la opinión pública. En su documento (firmado en París en 1895), estipuló que el 94% de su enorme fortuna —acumulada principalmente gracias a las patentes de la dinamita y sus negocios de armamento— no iría a sus herederos, sino a un fondo especial.  

La Fundación Nobel: Ese fondo debía invertirse de forma segura, y los intereses generados tenían que distribuirse cada año en forma de premios para reconocer a quienes hubieran aportado "el mayor beneficio a la humanidad" en cinco áreas: Física, Química, Fisiología o Medicina, Literatura y la Paz.
Es interesante cómo en el presente uno de los premios más ponderados de la sociedad civil, tuvo orígenes nefastos, pero así es la historia.

Los lugares en donde eran puntos de información de lo que sucedía en el mundo, eran las estaciones de trenes, allí había narradores que se ganaban la vida contando historias de otros lugares, de guerras que estaban en curso, de algún rey caído o de algún invento que dejaba a todos con la boca abierta. Uno de estos era la electricidad, narraban que un tal “Thomas Edison”, en 1882 había iluminado la ciudad de New York con lámparas mágicas sin utilizar aceite de ballena. La gente reía por tal disparate.

En la nueva encíclica “Magnifica Humanitas” del Papa León XIV, si la leen encontraran rasgos de este dilema que se está repitiendo en el momento presente que vivimos “levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos”   

Ante este panorama de luces cegadoras y sombras profundas, donde el progreso parecía devorarse a los más débiles, la humanidad necesitaba una brújula.

¿Qué son las encíclicas?    
La Iglesia en 2000 años y en ellos el anuncio del evangelio que no es otra cosa que el manual del usuario para realizar allí en donde vivimos un lugar de armonía y prosperidad, en donde podamos vivir en paz, desarrollar nuestras más altas capacidades y ser felices estando todos unidos por medio del amor recíproco, teniendo la presencia del mismo Dios entre nosotros.

El tiempo pasa segundo a segundo y así lentamente nuestro alrededor también se altera. Nosotros también cambiamos. Yo no puedo decir que soy la misma persona de hace 20 años. Ninguno de los lectores puede afirmar que es la misma persona que cuando teníamos 4 años. Hemos crecido, nos hemos desarrollado y muy probablemente hemos mejorado pero tal vez en el camino hemos adquirido conductas no tan luminosas.

De la misma manera el mundo cambia y es por ello qué cada tanto el mensaje del evangelio va actualizado al momento presente que le toca vivir. Fue así qué los papas escribieron al inicio cartas que eran escritas en latín y luego traducidas en todos los lugares en donde daban algunas indicaciones.

La palabra encíclica proviene del latín “encyclica”, que a su vez deriva del griego “enkyklos” que significa "en círculo" o "circular".  Una palabra similar que usamos más es “enciclopedia” que una traducción rápida sería: "círculo del conocimiento"
    
# Un resumen de la Rerum Novarum ("De las cosas nuevas" o "Sobre las novedades")

Promulgada por el Papa León XIII en 1891, es el documento fundacional de la Doctrina Social de la Iglesia. Busca una vía intermedia entre el capitalismo salvaje y el socialismo para resolver la precaria situación de la clase obrera.
El documento se estructura en cinco ejes principales: 

1. Rechaza el socialismo al defender la propiedad privada como un derecho natural y el fruto del esfuerzo individual.

2. Promueve la armonía social frente a la lucha de clases, exigiendo a los obreros responsabilidad en su labor y a los patrones el respeto a la dignidad humana de sus empleados.

3. Introduce el concepto de salario justo, suficiente para el sustento familiar, junto con la regulación de la jornada laboral y el descanso dominical.

4. Asimismo, sostiene que el Estado debe intervenir activamente para proteger a los más vulnerables y velar por el bien común, sin anular la autonomía familiar. 

5. Finalmente, defiende el derecho de los trabajadores a fundar sindicatos para proteger sus intereses. 

En conclusión, la encíclica sienta las bases morales para subordinar la economía y la política a la dignidad humana, uniendo la justicia social con la caridad cristiana.

Otro dato es que en esa época la sociedad les pertenecía solo a los hombres, la mujer era inexistente. El 19 de septiembre de 1893, Nueva Zelanda (que en ese momento era una colonia británica con gobierno propio) se convirtió en el primer país autogobernado del mundo en aprobar el sufragio universal, permitiendo que todas las mujeres adultas votaran en las elecciones parlamentarias. 

El 28 de septiembre de 1928, el científico escocés Alexander Fleming descubrió la penicilina de forma totalmente fortuita en el Hospital St. Mary de Londres. El impacto de la penicilina en la historia de la humanidad fue tan masivo que los historiadores suelen dividir la medicina en dos eras: la era pre-antibiótica y la era post-antibiótica. Al convertirse en el primer antibiótico eficaz del mundo.

# No contaremos la historia de la humanidad de los próximos 100 años pero siempre el ser humano mantuvo el control o el descontrol de sus invenciones para el bien o para el mal de la humanidad. Exactamente como es ahora. Fleming descubrió la penicilina y con ella salvó la vida de millones de personas y lo sigue haciendo en el presente.  

"Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre." (Marcos 7:15)


# El regreso de los Leones 

El actual pontífice de la Iglesia católica es el Papa León XIV, cuyo nombre secular es Robert Francis Prevost. Nació el 14 de septiembre de 1955 en Chicago, Illinois, Estados Unidos.
Su elección marcó un hito histórico al convertirse en el primer Papa nacido en los Estados Unidos. Además de su nacionalidad estadounidense, tiene un fuerte vínculo con el Perú, país donde realizó una extensa labor misionera durante décadas y del cual adoptó la nacionalidad en el año 2015 tras haber servido, entre otros cargos, como obispo de Chiclayo.

El Papa León XIV, lanza la Carta Encíclica «Magnifica Humanitas» (Grandeza de la Humanidad) en un momento histórico muy particular: nuestro presente actual, un momento en donde los desafíos como ocurrió en tiempos de León XIII son, do diría importantes, si no decisivos.  En este documento pontificio de profunda antropología cristiana que aborda la dignidad humana frente a los desafíos tecnológicos y morales del siglo XXI.

Existe entre ambas encíclicas un paralelismo no casual, reflejado en su fecha de edición:
La Rerum Novarum: Fue promulgada por el Papa León XIII el 15 de mayo de 1891.
La Magnifica Humanitas: Fue promulgada por el Papa León XIV el 15 de mayo de 2026.
Marcando así un ciclo histórico exacto de 135 años.

# ¿Cuáles son los temas principales que abarca esta encíclica?

La Carta Encíclica «Magnifica Humanitas» (Grandeza de la Humanidad), promulgada por el Papa León XIV, se erige como una de las intervenciones teológicas y antropológicas más cruciales del siglo XXI. Si la Rerum Novarum de León XIII fijó la postura de la Iglesia ante la deshumanización de la Revolución Industrial, este documento responde con la misma urgencia a la Revolución Digital y a la deshumanización tecnocrática que amenaza nuestra era.

# El núcleo doctrinal del texto se articula en torno a cinco ejes fundamentales:

1. La dignidad intrínseca frente al transhumanismo y el utilitarismo

El Santo Padre reafirma de manera contundente la antropología cristiana clásica: el ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, posee una dignidad sagrada, inalienable e inviolable. La encíclica lanza una advertencia severa contra las corrientes del transhumanismo y las ideologías hiper utilitaristas que pretenden reducir la existencia humana a un mero conjunto de datos optimizables, algoritmos o eficiencia económica. El valor de la vida no radica en su capacidad de producción o en su mejora artificial, sino en su condición sagrada original.

2. La denuncia de la «deshumanización tecnocrática»

La encíclica aborda de forma directa el impacto de la inteligencia artificial, la biotecnología y la hiper conectividad global. El Papa advierte que el progreso tecnológico, cuando se desvincula por completo de la ética y la centralidad del ser humano, corre el riesgo de vaciar el alma de las sociedades. Vivimos en un mundo profundamente conectado en lo técnico, pero fragmentado en lo humano. El documento alerta sobre cómo la automatización de la vida y el aislamiento digital están erosionando la empatía y la capacidad de introspección profunda.

3. La primacía de la ética sobre el avance científico

«Magnifica Humanitas» no es una condena al progreso científico, sino un llamado a su ordenación moral. Siguiendo la línea histórica de que las invenciones humanas reflejan el control o descontrol del corazón de su creador, el texto exige que el desarrollo de algoritmos y la manipulación biológica estén subordinados a límites éticos estrictos. El avance tecnológico debe estar diseñado para servir al florecimiento de las capacidades humanas, no para sustituir la conciencia, el discernimiento moral o el misterio de la vida.

4. La "cultura del encuentro" frente a la cultura del descarte

Frente a una estructura socioeconómica global que margina y desecha a quienes no considera productivos, el Papa León XIV propone con firmeza una "cultura del encuentro". Este eje hace un llamado urgente a redescubrir la compasión, la solidaridad vecinal y la trascendencia espiritual. El texto enfatiza que la verdadera salud moral y el éxito real de las naciones no se pueden medir a través de indicadores fríos como el Producto Interno Bruto (PIB), sino mediante su capacidad institucional y humana para cuidar, incluir y proteger a los miembros más débiles y vulnerables de la sociedad.

5. La ecología integral y la fraternidad universal

Finalmente, la encíclica unifica la protección de la vida humana con la custodia de la creación a través del concepto de ecología integral. El Santo Padre describe el momento actual como una encrucijada histórica decisiva para la especie: el dilema contemporáneo entre levantar una nueva e impersonal "Torre de Babel" tecnológica, o edificar una comunidad global unida donde la trascendencia divina y la fraternidad universal cohabiten en armonía. Es un llamamiento definitivo para reconstruir los lazos comunitarios deshechos y a devolver al ser humano al centro absoluto de la historia.

Tenemos en nuestras manos las capacidades para construir en nuestro presente la: “Ciudad de Dios”, donde Dios y la humanidad habiten juntos. 

El término hace una clara referencia teológica a la obra maestra de San Agustín de Hipona, «La Ciudad de Dios» (De civitate Dei). En ese texto clásico, el santo dividía la historia en la tensión entre dos ciudades:

— La ciudad terrena: Nacida del amor propio llevado hasta el desprecio de Dios (el egoísmo, el orgullo, el utilitarismo).

— La ciudad de Dios: Nacida del amor a Dios llevando hasta el desprecio de uno mismo (la entrega, la fraternidad, la justicia).

El Papa nos invita a orientar estas herramientas hacia la construcción de una comunidad global que refleje los valores de la Ciudad de Dios: un tejido social donde el progreso material no deje de lado la trascendencia espiritual, donde la economía esté subordinada a la ética y donde los seres humanos —especialmente los más vulnerables— habiten juntos en un entorno de auténtica fraternidad universal.

# ¿Cómo la IA podría contribuir en el futuro a realizar esta Ciudad de Dios?

Sigamos soñando por un momento y piensen: 

— Descubrir una medicina para curar cualquier tipo de tumor.

— Lograr realizar un mecanismo ecológico y económico para desalinizar las aguas del mar y así poder regar lugares desérticos.

— Generar nuevos puestos de trabajo dignos hasta ahora inexistentes.

— Lograr realizar un sistema de salud global y accesible para todos.

— Lograr realizar un sistema de pensión para todos aquellos que lo necesiten.

— Aportar ideas para lograr un sistema de gobierno global que tenga en cuenta a todos los grupos locales con sus características culturales y espirituales con el único objetivo del bien común.

— Una justa distribución de las riquezas de las naciones para el desarrollo del bien común.
— Por medio de políticas y metodologías aún no creadas erradicar las guerras, los sistemas de corrupción y de injusticia. 
— Que la ecología y el cuidado de la casa común sea una de las prioridades para todos los seres humanos y estas normas sean respetadas en cada lugar del planeta.
— Que el desarrollo espiritual y la vida interior se encuentren en el vértice de todos los proyectos en donde la diversidad cultural y espiritual sea la mayor riqueza de la humanidad cimentadas en la cultura del amor recíproco y la cultura del dar.

Finalizo con una frase del filósofo español Leonardo Polo Barrera, en su obra «¿Quién es el hombre? Un espíritu en el tiempo» de 1991. Polo utiliza exactamente esa formulación para diseccionar el optimismo histórico y el "futurismo" de la modernidad científica:

«El futuro es mejor que el pasado. Es el futurismo, la gran esperanza en el porvenir. Tenemos una ciencia cuyo desarrollo nos permitirá inéditas conquistas».
________________
© 2026 Marcelo Leppez Sánchez 
Mindfulness Coach. 
Advanced Mindfulness Professional Teacher Training ®
You can write your comment:  plentempe.reader@gmail.com
It will then be published under the article, thank you for your contribution.

___________________
 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El cambio climático y los guardianes del agua

Nuestro pensamiento, ¿es la realidad, o solo lo que creemos?

La fiesta de los muertos, el origen de un sentimiento

Respira

La prohibición de las redes sociales en Australia

La regla de los tres filtros

¿Podemos hacer varias cosas simultáneamente?