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Música desde Roma: Déjate sorprender #029

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  H ola a todos Mi nombre es Sabrina y soy una chica romana de 28 años. Si me preguntaran qué es la música para mí, podría seguir hablando durante horas. La música es arte, poesía, emoción, pero sobre todo un lenguaje universal. Es genial pensar que, incluso si no hablamos el mismo idioma, la música tiene el poder fantástico de hacernos comunicar de todos modos. Aquí, la música es solo eso: comunicación. Puedo decir que es la banda sonora de mi vida. Me gusta cantarla, escribirla, pero sobre todo escucharla, porque es capaz de sacar sensaciones, pero sobre todo emociones. Tengo muchas pasiones en la vida, incluso tocar y escribir letras en mi tiempo libre. Me complace compartir esta canción con ustedes, nacida después de un campamento de verano con jóvenes. Déjate sorprender, habla de la belleza de vivir la vida tal como se presenta y sorprenderte siempre y en todo caso por lo que se presenta frente a ti. Saludos a todos   Déjate sorprender Sabes, a veces m...

Un poco de Jazz desde Roma #028

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  L a música es una de las cosas que uno no puede hacer a menos y que nuestro interior encuentra una sintonía inmediata. No importa conocer, escribirla o sonaría, lo más importante es percibirla con nuestros oídos y saborearla con los sentidos del alma. En esta ocasión quería presentarles a un gran amigo: Mario Caporilli, que vive en Palestrina que se encuentra hacia el sur de Roma en Italia. Es uno de los lugares más panorámicos en donde se puede observar Roma con todo su esplendor. Mario es músico profesional y en particular trompetista. Sus obras son múltiples en el gran campo artístico: desde el cine y televisión, representaciones teatrales y bandas sonoras. Uno que ama su trabajo en pleno. Para nombrar una de sus intervenciones favoritas y que él,   una de las metas obligatorias cada año, el Umbría Jazz, que se realiza en la ciudad de Perugia cerca de Asís. Es el tercer festival de jazz más importantes del mundo, allí todos los años llegan músicos jazzistas de todo ...

Echamos a andar #027

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  Así  es, Martín es Mendocino, como yo, nos conocemos casi de toda la vida. Gracias Martín por esta canción tan hermosa, y te deseo mis mejores augurios en tu carrera profesional. Gracias por compartir. Yo no soy músico, pero siempre sentí una gran atracción por ella. Cuando cumplí veinte años me recuerdo que mis amigos sabiendo que me gustaba la música, me regalaron una guitarra. Era excelente y se abría delante de mí, un mundo infinito. Recuerdo que esa noche la había dejado sobre una mesa en mi habitación, la luz de la luna que entraba por la ventana la iluminaba pálidamente, y no deje de fijarla, hasta quedarme dormido. A esa edad las cosas ocurren muy rápidamente, así fue que dos días después haciendo cuenta de mi tiempo disponible, entre el trabajo y el estudio nocturno llegue a la conclusión de que por este momento, no podría dedicar mi tiempo para tomar clases de guitarra, y como me parecía un desperdicio tener un instrumento sin usarlo, decidí hacerl...

Una tarde inolvidable. #024

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  E l lago L á car tiene forma alargada, y serpentea en medio de los Andes dando vida a los grandes bosques que lo acompañan hacia el interior de la montaña formando un profundo valle, cuya parte no inundada al este se denomina Vega de Maip ú , donde se halla la ciudad costera de San Martín de los Andes, dentro del Parque Nacional Lanín. En su margen sur es de acceso prohibido, custodiado por los guardia parques. En este ambiente natural se encuentra el bosque andino patagónico y la selva valdiviana, lugares que fueron la morada de las distintas tribus Mapuches que vivieron aquí por miles de a ñ os. Aquella asoleada tarde de primavera me encantaba como huésped en la casa de do ñ a Mailén que con sus casi ochenta a ñ os paseaba acompa ñ ada por su bast ó n y un hermoso perro manto negro. Nos saludamos y me pregunto como estaba y si la estaba pasando bien. Se ve í a en ella las ganas de charlar as í es que, hablamos del cambio del clima, del tiempo y de los animales. Luego me...

Líderes en Acción.

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  Ya desde inicios de los años 70’ en la provincia de Mendoza, se realizaban los retiros de formación cristiana para jóvenes promovida por el movimiento juvenil de Peregrinos. Estos retiros tenían un nombre emblemático “Oasis”. Los Oasis en el desierto son una cosa muy importante, son lugares de vida, un microclima en medio de la sequedad del desierto. Allí uno puede descansar y tomar fuerzas, proveerse de agua suficiente para continuar el camino. Es fue el nombre muy inteligente dado a estos retiros dirigido a jóvenes de 14 a 18 años con el fin de poder dar una guía de temáticas con las cuales luego en la vida cotidiana uno pudiese abrirse paso y proponer a los participantes un estilo de vida basado en la vida del evangelio. Esto luego se plasmaba en un grupo más grande de jóvenes que habían participado a estos Oasis con los cuales se compartían actividades propias de la edad. Más tarde quien había participado a un Oasis, podía brindar servicio en otros retiros para nuevos jóvenes...

Seis lecciones de supervivencia.

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  Aquella mañana me había levantado muy temprano, antes de la salida del sol. Junte en la cocina el contenedor de comida para el resto del día, para mi Padre, él se llamaba Félix Domingo. Luego ordenamos las herramientas necesarias del galpón del campo y salimos de mi casa de Junín, rumbo a una localidad que se llama “El Espino”, San Martín, Mendoza. Mi misión era la de ayudar a mi Padre a la construcción de un gran alambrado en una finca de un amigo de la familia. Yo en ese momento estaba de vacaciones y con mis 17 años necesitaba un lugar útil en donde descargar mi potencial físico que en ese momento estaba en explosión. También me había llevado algunos libros para los momentos libres, y también pensaba escribir. La semana anterior había seguido el consejo de mi Padre de ir al hospital para colocarme la vacuna anti tetánica, cosa que no me gustó mucho y tampoco veía la necesidad. Pero por las dudas. Llegamos a la finca en donde debíamos de realizar el trabajo. Mi Padre me mostró ...